por Fernando Somoza Especial para NA (*)
Es probable que en medio de tantas sorpresas que nos ha brindado Javier Milei desde que llegó a la presidencia hace ya dos años, esté preparándonos la más importante de todas (al menos una positiva para los laburantes) y será que todos pasaremos a vivir de rentas.
De otra manera no se explica qué va a pasar en el futuro cercano con los que necesitan trabajar ya que los empleos cayeron de forma catastrófica desde la llegada de la política libertaria y sus funcionarios siguen traccionando para que eso siga vigente.
Para buena parte de los medios de comunicación porteños, la economía reluce en nuestro país, aunque haya datos que no parezcan mostrar lo mismo.
Ya es sabido que el presidente suele dar clases teóricas de economía, con citas citables y fórmulas que los ignorantes no entendemos; pero una cosa es el relato y otra -peor en este caso- la realidad.
No estamos tratando de construir ninguna chicana, simplemente leemos los informes y nos parece que la situación del país no es tan alegre con nos quieren mostrar algunos sectores, por supuesto con intereses peculiares.
Partamos de la base de que se celebró el último dato de inflación festejando el 31 y pico por ciento anual, al mismo tiempo que todos los “positivos” fingían demencia respecto del 2,8% de diciembre que debiera sonar “disparatado” para las huestes presidenciales que desde hace al menos un año están apuntando a una baja que no llega y por el contrario sigue creciendo a pesar del severo ajuste.
Por cierto, miremos este dato respecto al “trabajo” ese digno derecho del que necesitamos casi todos: “el repunte de la economía que exhibe el Gobierno está impulsado mayormente por sectores con bajo impacto en el empleo formal. En los primeros dos años de gestión de Javier Milei, el Producto Bruto Interno (PBI) creció 2,1% desestacionalizado (tercer trimestre de 2023 frente al mismo período de 2025), según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, esa mejora en la actividad no se tradujo en una expansión del empleo privado formal: durante la actual administración se destruyeron un total de 176.900 puestos de trabajo en el sector privado (dato a octubre pasado), de acuerdo con registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)”.
Esta semana también se levantaron las restricciones a la importación de celulares, aunque eso impacte en la “lejana” Tierra de Fuego, o por caso también está llegando un barco con 7.000 autos chinos de un total de 55.000 en el año.
Pero no perdamos el hilo respecto al empleo: Los grandes ganadores del modelo libertario fueron Minería y Energía, Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Caza e Intermediación Financiera, donde la actividad creció 16,2%, 4,8% y 27,5%, respectivamente, entre octubre de 2023 y el mismo mes de 2025.
Ahora bien, en Minería y Energía, así como en Intermediación Financiera, el nivel de empleo cayó, contrariamente a la extraordinaria expansión de la actividad que tuvieron ambos sectores en la era Milei.
En el primero, se perdieron 7.575 puestos de trabajo, lo que representó un 8% del empleo total del sector.
En tanto, la Intermediación Financiera perdió 3.898 puestos de trabajo, lo que representó una baja de 2,56% del empleo total del sector.
Por su parte, el agro registró un alza de 2,5% en el empleo asalariado privado, lo que implicó la creación de 7.695 puestos.
Otro rubro que sobresalió fue Hotelería y Restaurantes, donde la actividad creció 13,5%, pero el empleo cayó en torno al 3,2%, lo que representa 9.211 puestos de trabajo menos entre noviembre de 2023 y octubre de 2025.
La Pesca fue otro de los grandes ganadores en términos de actividad: avanzó 41,5% durante el gobierno de Milei. Parte de ese crecimiento se tradujo en un 14,7% más de empleo formal, lo que representó la creación de 1.922 puestos de trabajo.
A pesar de los “éxitos” sectoriales y un balance absoluto, Pesca y Agro crearon 9.617 puestos de trabajo formales, mientras que Minería y Energía, Intermediación Financiera y Hotelería y Restaurantes destruyeron 20.684 puestos.
La construcción y la industria, sectores que otrora supieron generar un fuerte derrame económico, quedaron relegados tras la eliminación de la obra pública nacional y la apertura de importaciones. Esto derivó en la destrucción de 122.778 empleos formales, de los cuales 66.305 correspondieron a la construcción y 56.473 a la industria.
Sin ir más lejos, la capacidad instalada de la industria se ubicó en noviembre en el 57,7%, y marcó su peor registro desde marzo de 2025. El sector más golpeado fue el textil, que continuó en contracción, al ubicarse por debajo del 30%, lo que implica que más del 70% de la maquinaria permanece ociosa.
Esta profusa sangría de despidos por cientos de miles, desde la llegada de Milei al gobierno, sin duda impactarán con creces durante este 2026, debido a que quienes perdieron su empleo dejarán de percibir el fondo de cobertura; pero además el estancamiento productivo perdura y la ley laboral no hará más que profundizar el desempleo, aunque más no sea para echar a los actuales y volverlos a tomar en condiciones de menor ventaja para los trabajadores.
O, como planteábamos al inicio, los muchachos de la casta mileísta que disfruta de sus trabajos bien remunerados y se atornillan en el sillón haciendo muy poco, están a punto de anunciar que pasaremos a vivir de rentas, ya que no habrá trabajo para nadie.
Algo que podría ser posible por la cantidad de cosas sorprendentes que han traído estos muchachos, aunque observando lo crueles y poco empáticos que son con nosotros, sus conciudadanos, calculamos que el plan será otro. Habrá que ver si queda paciencia.
(*) fersomozaok@gmail.com