Según informó El Tribuno, tras la notificación oficial arribaron al lugar familiares directos del soldado, entre ellos su padre, quien aseguró no tener información sobre qué pudo haber ocurrido. El joven se había incorporado al Ejército con apenas 18 o 19 años y era conocido en el barrio por su trato respetuoso y su cercanía con los vecinos y su familia.
Su esposa y su hija, que no se encontraban en la ciudad en los últimos meses, regresaron a Tartagal al enterarse de la trágica noticia.
Cómo avanza la investigación
La investigación quedó a cargo del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), bajo las órdenes del fiscal penal Gonzalo Vega. Hasta el momento, las autoridades no informaron oficialmente si el cuerpo presentaba signos de violencia ni cuál fue la causa de la muerte.
De acuerdo con fuentes citadas por El Tribuno, al tratarse de un integrante del Ejército Argentino se activó un protocolo especial, que implica la intervención de distintas áreas y mayores resguardos en la preservación del lugar.
Por el momento, la vivienda continúa bajo custodia policial, mientras la familia del joven espera los resultados de las pericias y de las actuaciones judiciales que permitirán esclarecer lo ocurrido.
Un nuevo fallecimiento en el Ejército
No fue un caso aislado. La primera situación similar se conoció hace un mes, el pasado 16 de diciembre, en la Residencia Presidencial de Olivos, donde el efectivo Rodrigo Andrés Gómez fue hallado sin vida en un puesto interno. Tras la activación inmediata de los protocolos correspondientes, personal médico constató el fallecimiento y la investigación quedó a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, con intervención de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina, responsable de las pericias.
En ese caso, desde Casa Rosada se informó que el joven se encontraba cumpliendo tareas de seguridad y que toda comunicación oficial vinculada al hecho sería realizada exclusivamente por la autoridad judicial interviniente, mientras se avanzaba con las actuaciones necesarias para esclarecer lo sucedido.
Ese mismo martes, el gendarme Diego Matías Kalilec, de 21 años, fue encontrado ahorcado con una sábana por el propietario de la casa que alquilaba en el barrio Centenario de Santiago del Estero.
Un día después, el 17 de diciembre, en la provincia de Corrientes, el suboficial principal Juan Pereira fue encontrado sin vida en el cuartel de la Guarnición de Ejército Monte Caseros. El militar, de aproximadamente 50 años y con más de 28 años de servicio, fue hallado durante la madrugada por sus propios compañeros.
En ese episodio intervino Gendarmería Nacional y la causa quedó en manos del Juzgado Federal de Curuzú Cuatiá, a través de la fiscalía de Monte Caseros. Si bien las primeras hipótesis apuntaron a un posible suicidio por ahorcamiento, la carátula inicial del expediente fue “averiguación de causales de muerte”. De manera paralela, el Ejército Argentino abrió una investigación administrativa interna.
Otro de los hechos se registró el 19 de diciembre en la provincia de Mendoza, donde murió Facundo Gabriel Lima, soldado voluntario del Ejército Argentino que revistaba en el Liceo Militar General Espejo. El deceso tuvo características violentas, ya que el joven se disparó con un arma que, según la información difundida en ese momento, pertenecía a su padre, personal del Servicio Penitenciario.