El invierno más crudo de los últimos años ha puesto en jaque a la infraestructura de Estados Unidos este domingo, debido a que con temperaturas que han quebrado récords históricos, el saldo trágico asciende a seis fallecidos y una crisis energética que afecta a más de un millón de personas.
El frente ártico, que se desplaza con furia desde el norte, ha dejado a ciudades enteras en estado de emergencia y con servicios básicos colapsados.
La situación es especialmente dramática en Nueva York, donde el alcalde Zohran Mamdani confirmó el deceso de cinco personas entre el sábado y el domingo. Las muertes, que aún están bajo investigación forense, ponen el foco sobre la crisis de las personas sin hogar, el eslabón más débil ante la caída estrepitosa del termómetro.
"El frío extremo es una amenaza letal y hoy vemos su cara más dolorosa", subrayó el jefe comunal.
En simultáneo, el sur profundo no ha quedado exento del desastre. En Austin, Texas, el alcalde Kirk Watson informó la primera muerte vinculada a la tormenta en la región y pidió a los ciudadanos no abandonar sus hogares bajo ninguna circunstancia.
"El hielo en las rutas es una trampa mortal; la noche que viene será tanto o más peligrosa que la anterior", señaló Watson.
El reporte del sitio Poweroutage.us revela una cifra alarmante: 1.018.447 usuarios permanecen sin electricidad. La acumulación de hielo en los cables y la caída de árboles sobre los transformadores han dejado a oscuras a comunidades enteras, en momentos donde la calefacción eléctrica es vital para la supervivencia.
Las autoridades federales han desplegado centros de calentamiento masivos, pero el acceso a los mismos se ve dificultado por el estado de las carreteras. Con las cuadrillas de operarios trabajando al límite de sus capacidades físicas, se estima que el restablecimiento total del servicio en las zonas rurales podría demorar varios días, aumentando el riesgo de hipotermia para miles de residentes.