El oficialismo festejó en diputados la aprobación de la media sanción del Régimen Penal Juvenil, un proyecto que avanza por sobre los derechos de niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley penal y supone un gran retroceso en esta materia para el país, con relación a los estándares internacionales y va en contra de todas las apreciaciones de los especialistas e investigadores en la materia.
¿Acaso sabrá el diputado nacional Joaquín Patricio Ojeda, representante de la Libertad Avanza y oriundo de Junín, uno de los que votó afirmativamente para bajar la imputabilidad a 13 años, que en nuestro distrito los menores no tienen ningún tipo de contención?
¿El legislador, conocerá que en materia de Desarrollo Social el municipio de Junín se desentiende de los problemas que acucian a pibitos y pibitas y que los juzgados sólo llenan papeles para luego ordenarlos en carpetas y llevarlos a una estantería donde juntarán polvo?
¿Sabe Ojeda que hay en Junín al menos una decena de niños de entre 10 y 12 años que pernoctan en algunos de los tantos vagones abandonados entre las vías prácticamente muertas, producto de tener una familia destrozada por la inequidad, con problemas de salud mental y consumo de estupefacientes?

¿Cuántos papers sobre el tema minoridad leyó el profesor de inglés (ex director de PAMI Regional) que votó Junín y la región en octubre pasado para votar afirmativamente por la condena de chicos de 13 años?
¿Cuántos lugares de contención adonde serán derivados esos menores imputables efectivamente conoce y visitó el legislador de nuestra “patria chica” como para tener un criterio respecto a que allí si recibirán lo necesario para reinsertarse en una sociedad cuyos políticos en otros gobiernos tan miserables como este también le sacaron hasta la cuna que les aportaba el Estado?
Acaso se dio cuenta de que no sólo en nuestro medio sino a nivel nacional y provincial no existen lugares para alojar a estos pibitos y pibitas que pretenden ahora imputabilizar
Hablamos de Ojeda (y no de los otros 148 votos afirmativos de los legisladores), porque es el que debiera tener los oídos más cercanos a lo que pasa en Junín y si no los tiene debiera encontrar la forma de escuchar mejor, porque justamente su tarea es esa, de representar a todos y no sólo a los militantes de su partido político. Tal vez él y sus acompañantes con el voto, tengan la generosidad de llevarse a su casa a los pibes y darles lo que la política no supo brindarles y que ahora le traslada el problema a la justicia, que tampoco dará ningún tipo de resultados, como lo ha demostrado con los mayores de edad.
Hay demasiado descontrol en Junín como para hacerse los desentendidos, tanto en el municipio, como en la justicia de menores y también en las legislaturas, sean provinciales como nacionales. El distrito se ha convertido en lugar de distribución de estupefacientes, con los pibes siendo soldaditos de los transas y la pibas abusadas; cuando debieran estar jugando con pelotas, autitos y muñecas.
Todo lo demás no tiene respuestas, aunque se quiera tapar con discursos berretas.