por Fernando Somoza Especial para NA (*)
El presidente de la Nación, con sus singulares características personales, no deja de ser un mero ejecutor del actual proyecto pergeñado por un grupo de presión que -solapadamente- desde hace al menos una década intenta que, en la Argentina, todo “vaya de acuerdo al plan”, un plan que no se aleja un ápice del que se manifiesta en el mundo occidental y que antagoniza con las potencias orientales, en torno a lo que ambos pretenden de Sudamérica y otras partes del mundo.
Es por eso que esta suerte de “sicario económico” que gobierna desde fines de 2023; nacido de los paneles televisivos cumple a rajatabla con el guion de un sector de poderosos multibandera a los que se encuentran alineados los más rancios y poderosos empresarios argentinos, que en cada aparición mediática aducen estar “perdiendo”, pero soportan “porque era necesario un cambio”.
Debido al caos económico cotidiano en el que vivimos y la catarata desinformativa que nos proponen, difícilmente podamos trazar un escenario a futuro, ya que el “futuro” para los argentinos tiene una mirada a 24 horas, mientras que para los poderosos que gobiernan el mundo los proyectos se elaboran para los próximos 50 años.
Milei, transita un período de gobierno que fue el trazado para Mauricio Macri en 2015 y que por su torpeza y cobardía política no lo pudo concretar.
Ahora el “creador” de “La Libertad Avanza” y su entorno de pocas luces, no son más que una pyme con ciertas reminiscencias a la serie “The Office”, liderados por un incompetente y cuyo único objetivo es dejar tierra arrasada, para que luego sí finalmente comiencen a verse “los brotes verdes” que no sembrará este equipo de rejuntados, sino un nuevo líder en las elecciones del próximo año o tal vez en 2031, según cuán profunda haya sido la arada hasta ese entonces.
El plan es cruel, pero al fin y al cabo los promotores del “Orden mundial” nunca resultaron benefactores a lo largo de la historia, por más que hayan intentado parecerlo.
El gobierno actual juega a manipular a toda una sociedad, al mismo tiempo que son ellos los que están siendo manipulados, aunque les alcance con ir detrás de la zanahoria.
Pero para no sentirnos solos en medio de tanta desvergüenza, vale saber que a los habitantes de otras naciones avanzadas del mundo les ocurre algo similar y a la hora de recortar empleos ponen el acento en la “aparición de la inteligencia artificial” y no en la supuesta “falta de competitividad” como pasa en la Argentina.
La situación me recuerda a un breve cuento en el que un campesino va a pedirle ayuda económica al cura del pueblo para agrandar su casa porque creció su familia.
El religioso le dice que como primera medida el hombre debe hacer ingresar al hogar a sus dos vacas y convivir con ellas. El paisano regresa y hace lo solicitado, a la otra semana lógicamente vuelve con sus quejas al cura quien le propone sumar a la casa al burro. Del mismo modo y en un mes, en la casa conviven mamá, papá, los tres niños, el perro, el gato, dos vacas, un burro, un caballo y siete gallinas.
Con los ojos desorbitados el campesino vuelve a la iglesia y le cuenta al cura que ya “no aguanta más” y que lógicamente la situación “se hizo insostenible”. El sacerdote entonces le pide un último esfuerzo y es que regrese y saque a todos los animales de la casa. Arrastrándose el hombre llega y cumple el pedido.
Dos días después, vuelve a la capilla con una canasta de huevos, un tarro de leche y dos pollos que se los entrega a modo de ofrenda al religioso, lo abraza y le dice: Gracias Padre. Ahora si que estamos cómodos en casa.
Moraleja: el cambio que muchos aplauden implica estar peor, para luego volver al mismo lugar y sentirnos plenos.
Dato: El jueves pasado, Jack Dorsey —cofundador de Twitter y CEO de Block, una de las mayores empresas de pagos digitales del mundo— publicó una nota interna. Block, la compañía que opera Square, Cash App y su ecosistema de Bitcoin, despedía a más de cuatro mil personas: casi la mitad de su plantilla global. La razón declarada no fue una crisis. Fue la inteligencia artificial.
“La IA no reduce el trabajo. Lo transforma, lo acelera, y en los casos más honestos, lo reemplaza”. Así lo dejó claro Dorsey, mientras la acción de Block subía un 23% en after-hours. El mercado aplaudió. Cuatro mil personas recibieron su carta de despido.
La firma de análisis Forrester predice que la mitad de los despidos atribuidos a IA serán seguidos de recontrataciones silenciosas —pero offshore, y con salarios significativamente menores.
Realidad argentina: los destructores del Estado celebran la cantidad de trabajos que se generan en plataformas del tipo Uber o Rappi; mientras cierran pequeñas, medianas y grandes empresas de todo rubro. Fin.