La empresa informó internamente que la decisión respondió a problemas económicos que impedían continuar con la producción. Según la explicación difundida dentro de la firma, la caída en las ventas y el aumento de los costos operativos afectaron la sustentabilidad del negocio. También mencionaron dificultades para sostener la estructura productiva en el contexto actual del sector.
Sin embargo, la versión de los trabajadores muestra una escena muy distinta a la planteada por la empresa. Operarios que participaron de las primeras protestas sostienen que la actividad seguía funcionando con normalidad hasta el último momento. “Hasta el último día estuvimos produciendo”, afirmaron empleados que se manifestaron frente a la planta tras conocer la decisión.
La reacción no tardó en llegar. Los empleados realizaron cortes de calle frente al establecimiento y se vivieron momentos de tensión con representantes de Recursos Humanos. Muchos de los afectados contaban con varios años de antigüedad en la empresa y se enteraron del cierre prácticamente sin anticipación.
Entre los reclamos más fuertes aparecen denuncias por atrasos en el pago de haberes. Los trabajadores aseguran que los salarios, aguinaldos y vacaciones venían pagándose en cuotas y con demoras reiteradas. También cuestionan la falta de cronogramas claros para cobrar lo adeudado.
El nivel salarial también aparece en el centro de las críticas. Según los testimonios de empleados, las jornadas alcanzaban las nueve horas diarias y los ingresos no superaban los 700 mil pesos mensuales. Para muchos de ellos, ese monto resultaba insuficiente frente al costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires.
Otro foco de conflicto surgió en los meses previos al cierre. Parte del personal recibió propuestas de retiros voluntarios que incluían el pago del 50% de la indemnización correspondiente. La oferta generó malestar dentro de la planta y fue rechazada por varios trabajadores que temían una reducción progresiva del plantel.
La historia reciente de la fábrica muestra un deterioro gradual del empleo. En sus años de mayor actividad, la planta llegó a tener cerca de 500 trabajadores en su estructura. Con el paso del tiempo, esa cifra se fue reduciendo hasta el número actual de empleados que quedaron afectados por el cierre.