La tensión en el Golfo Pérsico escaló tras el incendio de dos refinerías en Kuwait por ataques con drones. En este contexto, Donald Trump amenazó a Irán con destruir sus yacimientos de gas si ataca a Qatar, mientras Alemania condicionó su ayuda en la región.
El Ministerio de Información de Kuwait informó que dos refinerías del país se incendiaron como resultado de ataques perpetrados con drones. La primera instalación afectada fue la de Mina Al Ahmadi. Poco después, las autoridades confirmaron un segundo siniestro en una de las unidades operativas de la refinería de Mina Abdullah, que pertenece a la Kuwait National Petroleum Company (KNPC).
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó la plataforma Truth Social para referirse a la escalada. Aclaró que su país no tuvo conocimiento previo de un ataque israelí contra un yacimiento de gas iraní que ocurrió el miércoles. Además, advirtió sobre las consecuencias si Teherán toma represalias contra Qatar, donde se ubica el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado del mundo.
Trump escribió que si Irán “decide imprudentemente atacar” a Qatar, entonces Estados Unidos, “con o sin la ayuda y el consentimiento de Israel, destruirá masivamente la totalidad del yacimiento de gas de South Pars”. Esta declaración eleva la tensión en una zona clave para el mercado energético global.
En paralelo, la Agencia de Noticias de Estudiantes de Irán comunicó que el parlamento de ese país evalúa un proyecto de ley para imponer tarifas de tránsito a los buques que cruzan el Estrecho de Ormuz. Según un legislador, la propuesta busca que los países que utilizan esta vía marítima para el transporte de energía y alimentos paguen peajes e impuestos a Irán, que controla un punto por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.
Desde Bruselas, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, fijó la posición de su país frente a la crisis. A su llegada a la cumbre de líderes de la Unión Europea, el funcionario alemán confirmó la disposición de su gobierno para involucrarse en la región del golfo Pérsico, aunque estableció una condición clara para cualquier tipo de intervención.
El canciller alemán puntualizó los requisitos para una eventual participación de su país en la zona de conflicto. “Quiero que enviemos una señal clara de que estamos dispuestos a ayudar, pero para ello deben cesar los combates. Sólo podremos implicarnos cuando las armas callen. Entonces podremos hacer mucho, incluso abrir las rutas marítimas y mantenerlas libres, pero eso no lo haremos mientras continúen las hostilidades, sino que solo lo haremos cuando los combates hayan terminado”, reiteró Merz. Agregó que, para ello, también hará falta un mandato internacional que actualmente no existe.