La NASA posicionó esta madrugada el cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida.
Con este paso cumplido, la misión Artemis 2, que llevará a cuatro astronautas a la órbita lunar, se encamina a su despegue, planeado para el miércoles 1 de abril.
La nave arribó a su destino a bordo del crawler-transporter 2, un vehículo motorizado que la transportó por 6,4 kilómetros a una velocidad máxima de 1.3 km/h, durante 11 horas desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos.

Con el sistema ya asegurado en la rampa, los equipos de tierra iniciaron hoy las conexiones de suministro y las pruebas de sistemas previas al despegue.
En cuanto a los astronautas, la tripulación de Artemis II entró en cuarentena en Houston, con el fin de garantizar su buen estado de salud hasta el momento del lanzamiento. Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen, limitarán su contacto con otras personas durante la próxima semana antes de volar a Florida entre el 26 y 27 de marzo.
Ventanas de lanzamiento y objetivos de la misión
El cronograma oficial establece una ventana de oportunidad que se extiende desde el 1 hasta el 6 de abril. Durante este periodo, la agencia monitoreará las condiciones meteorológicas y la respuesta técnica de los sistemas de propulsión. La misión Artemis II llevará a una tripulación de cuatro personas en una trayectoria de diez días alrededor de la Luna, diseñada para certificar la capacidad de supervivencia y maniobra de la nave Orion en el espacio profundo.
El equipo a bordo está compuesto por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y la especialista de misión Christina Koch, de la NASA, junto al especialista de misión de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), Jeremy Hansen.
El éxito de esta navegación orbital es el requisito indispensable para las futuras misiones que buscarán establecer una base permanente en la superficie lunar.
Esta operación técnica se enmarca en la estrategia a largo plazo de la NASA para utilizar la Luna como centro de pruebas tecnológicas. Los datos obtenidos en Artemis II servirán para ajustar los protocolos de soporte vital y navegación necesarios para las misiones tripuladas que, en la próxima década, tendrán como objetivo alcanzar el planeta Marte.