Un costo que presiona toda la cadena
Desde FADEEAC advirtieron que el encarecimiento del gasoil no solo afecta a las empresas transportistas, sino que tiene un efecto directo sobre toda la economía.
Más del 90% de los bienes que se consumen en el país se trasladan por camión, lo que convierte a la logística en un eslabón clave del sistema productivo. A su vez, el sector genera alrededor del 4% del empleo nacional, lo que amplifica el impacto de cualquier distorsión en su funcionamiento.
Cristian Sanz, presidente de la entidad, planteó que la situación exige respuestas inmediatas. Señaló que “la actualización de tarifas resulta indispensable para sostener la actividad y evitar que muchas firmas se vean obligadas a detener sus operaciones”.
En ese sentido, remarcó que no se trata de una advertencia sino de una limitación concreta frente al incremento de costos.
El análisis también incorpora una mirada internacional. Medido en dólares, el precio del gasoil en la Argentina ronda los US$ 1,50 por litro, ubicándose entre los más altos de la región en la última década.
Este fenómeno se explica, en parte, por el contexto global: el precio del barril de petróleo Brent saltó de US$ 65 a más de US$ 100 en pocas semanas, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Sin embargo, desde la federación sostienen que el problema no es exclusivamente externo. Apuntan a la falta de mecanismos locales que permitan amortiguar estos shocks internacionales, especialmente en un país con fuerte crecimiento en la producción de petróleo.
En ese marco, cada aumento del 10% en el gasoil se traduce en un incremento de al menos 3,5% en los costos operativos del transporte de media y larga distancia.
La advertencia final es contundente: “si no hay una adecuación de tarifas que acompañe la suba de los insumos, el sistema podría entrar en una fase crítica”. El riesgo de desabastecimiento, advirtieron, deja de ser una hipótesis para convertirse en una posibilidad concreta en el corto plazo.
