Como en 2018 y 2022, Italia tendrá que seguir por televisión el Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá. Esta debacle futbolística no es una casualidad, sino que tiene varios motivos y que muestran que el fútbol de ese país dejó de priorizar a los jóvenes talentos para reemplazarlos por los extranjeros, que son mayoría en la Serie A.
En la temporada pasada, de los 588 jugadores con contrato profesional, 401 no eran italianos. Esto sin dudas marca claramente una política en contra del desarrollo de los jóvenes talentos de ese país. No por nada, desde el 2010, ningún equipo italiano logra ganar la Champions League.
El español Cesc Fábregas, DT del Como, uno de los mejores equipos de la Serie A, explicó por qué no juegan futbolistas italianos en su equipo: “Si tuviera que elegir entre un italiano y un español, siempre me quedaría con el primero, pero tenemos que averiguar cómo encontrarlo o si necesitamos entrenarlo para el futuro”, explicó.
Y continuó: “Intentamos fichar a tantos italianos como sea posible. Analizamos, vimos qué jugadores podíamos traer para subir el nivel del equipo, incluso jóvenes, pero fue un esfuerzo increíble. El mejor jugador italiano juega en el Inter, en la ‘Juve’... y este nivel es más difícil para nosotros”, completó.

Falta de talento joven y una liga plagada de extranjeros, los principales motivos de la debacle de Italia. (Reuters)

En la temporada pasada, de los 588 jugadores con contrato profesional, 401 no eran italianos. (AP)
El equipo, una de las sensaciones de la Serie A que tiene como figuras a los argentinos Nico Paz y Maxi Perrone, muestra una estadística contundente: en el plantel hay un solo un jugador italiano, Edoargo Goldaniga, que apenas jugó 15 minutos repartidos en dos partidos.
La realidad es que para el joven italiano es muy complicado asentarse en la primera división. Hay excepciones como Marco Palestra y Pio Esposito, que ya forman parte de la Azurra y tuvieron muy buenos minutos ante Bosnia. Sin embargo, eso no es suficiente.
El problema del fútbol italiano es la base. La profesionalización de los chicos de inferiores es muy complicada y el salto del segundo equipo al primero es muy grande. Algunos como ‘Juve’, Milan o Atalanta intentan paliar esto con la reciente creación de equipos sub-23 que compiten en Serie C y no en la categoría Primavera, creada para enfrentar a canteras entre sí.
“Hay un problema. En Italia a los 24 años un jugador es considerado joven, pero fuera de Italia a esa edad tienen 150 o 200 partidos de titular”, señaló Giácomo Raspadori, actual delantero del Atalanta.
Como si esto fuera poco, ya casi no se encuentran gambeteadores. Los férreos esquemas del fútbol italiano se devoraron a la técnica. Incluso, desde chicos, los jugadores vienen coartados en este sentido.
Massimiliano Allegri, entrenador del Milan, lo explicó hace algunos años, antes de que Italia entrara en la vorágine en la que está sumida: “En el fútbol se habla demasiado de teoría, siempre oigo hablar de esquemas, de esas cosas. Si pensas que en el fútbol ganan los esquemas, entonces Messi no vale 250 millones, Ronaldo no vale 400 e Higuaín no vale 100”, dijo tras un partido.
La Selección de Italia es víctima de estos problemas ya que no puede nutrirse de figuras o jugadores prometedores, algo que a la larga termina costando caro. De hecho, ante Bosnia, los delanteros fueron Moise Kean, titular en una Fiorentina que roza el descenso, y Mateo Retegui, que juega en la liga árabe.
La estrellas de la serie A, como no podía ser de otra manera, son jugadores extranjeros. Lautaro Martínez (Inter), Nico Paz (Como), Kenan Yildiz (Juventus), Luka Modric (Milan) y Scott McTominay (Napoli), son los que destacan en cada fecha.
Otro de los problemas que afectan al jugador italiano tiene que ver con los esquemas. La mayoria de los equipos optan por una formación 3-5-2, donde hay poco espacio para el talento. Los partidos de la Serie A se instalan en esa tendencia no regateadora y cuando llega el momento de la verdad a nivel internacional es complicado igualar el nivel.