Drago fue acribillada a balazos en su propia cama; su cuerpo presentaba ocho heridas de bala. Riego, por su parte, murió de un solo disparo y fue encontrado en el baño, dentro de la bañadera, con una pistola calibre 6.35 mm en la mano. Una de las perras del matrimonio, la mayor, también recibió un balazo fatal.
Un familiar descubrió los cuerpos
De acuerdo con la información publicada por El Litoral, los familiares de Silvina perdieron el contacto con ella el miércoles por la noche. Al día siguiente, la mujer no fue a visitar a su mamá, como lo hacía habitualmente.
Le mandaron mensajes y la llamaron, pero no contestaba. Notaron que su última actividad en el celular había sido la noche anterior y empezaron a preocuparse. Esa misma noche, la hermana y su esposo se acercaron a la casa.
Después de tocar la puerta por un largo rato y no obtener ninguna respuesta, el hombre decidió entrar. Lo primero que vio fue a “la perrita más viejita” muerta en el living, arriba de un charco de sangre, indicó el citado medio.
Esa escena daba cuenta de que algo malo había pasado. “Llamá a la policía”, le habría dicho a su pareja antes de descubrir los cuerpos. Al continuar con la inspección, encontró los cuerpos sin vida de su cuñada y su pareja.
La única que había quedado viva en la casa era la perra más chica, hija de la perra fallecida. Tenía mancha de sangre en la cara, que creen que pudo haber sido por el roce de una bala. “Se ve que también la quiso matar, pero le erró”, dijo una vecina al medio.
El forense que revisó los cuerpos indicó que llevaban unas 24 horas muertos. Sin embargo, la precisión sobre la hora de la muerte y lo que la desencadenó se conocerá con los resultados de las autopsias.
El caso quedó en manos del fiscal en turno de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación (MPA), el doctor Estanislao Giavedoni. La investigación continúa.