12/04/2026 - Edición Nº523

Nacionales

EDITORIAL DE DOMINGO

Milei en su propia pandemia

07:38 | La ineptitud de un presidente soberbio llevó a un estado de cosas donde los sectores medios y bajos padecen la situación, mientras la casta se renovó y sigue a pleno.


por Fernando Somoza Especial para NA (*)


El presidente de la Nación, Javier Milei enfrenta su pandemia autoinfringida, lugar al cual llegó a través de un plan económico poco sustentable para las necesidades del país y su gente, con promesas incumplidas y una situación desastrosa para la mayoría de la comunidad que ya empieza a soltarle la mano, lo cual se evidencia en las encuestas donde logra sólo un 30% de apoyo.

Para colmo de males no hay una vacuna a la vista, porque es tal el zafarrancho que nadie está seguro respecto al futuro y cómo se resolverá.

Tal como lo planteaba esta semana el economista Osvaldo Giordano, presidente de IERAL de la Fundación Mediterránea: “hacia comienzos de 2025 la inflación había descendido hacia el entorno del 3% mensual y la producción y las remuneraciones habían rápidamente rebotado luego de una fuerte caída inicial. No era una victoria definitiva, pero los logros acumulados eran significativos. Un año después las prioridades cambian. La inflación sigue siendo una preocupación —sobre todo por su dificultad para perforar ese umbral—, pero deja de ser una meta excluyente. Entre las preocupaciones que ganan espacio, la principal es el deficiente desempeño del mercado de trabajo. El salario real, que había mostrado una recuperación inicial, volvió a estancarse y presenta signos de retroceso en los últimos meses”.

Ese combo es absolutamente letal y entonces se acompaña del endeudamiento récord de las familias, el deterioro de la salud de los adultos mayores, la violencia intrafamiliar, los problemas acuciantes para la salud mental. No hay un solo problema sino que se disparan efectos colaterales como ocurrió ante la llegada del Covid.

Milei se metió de lleno en un laberinto, cuyas consecuencias precisamente recuerdan a la pandemia de 2020 durante la cual nadie sabía muy bien qué hacer frente a la dramática novedad en un escenario impensado.

Para colmo de males, esta situación actual también suma similitudes con la “fiesta del Alberto” y el vacunatorio VIP, en referencia al cumpleaños de Fabiola Yáñez en medio del “quédate en casa” y el destape de los privilegiados amigos del poder que recibieron la dosis de la Sputnik antes que otros, escándalo que terminó eyectando de su cargo al por entonces ministro de Salud, Ginés González García.

Si aquello sigue siendo una crítica legendaria al anterior gobierno, la gestión de los hermanos Milei no le va en saga.

Alcanzan ribetes sorprendentes (aunque no de tanto impacto mediático como con Alberto) las causas judiciales abiertas respecto a $Libra, la presunta estafa piramidal y lavado de dinero vinculada al lanzamiento de una criptomoneda promocionada por Javier Milei mientras ya cayó en el olvido el desgraciado entuerto de José Luis Espert. Sigue en boga el tema Andis; Manolo Adorni patina sobre hielo frágil y los nuevos propietarios con créditos hipotecarios del Estado que iban a dinamitar, gozan de buena salud y por supuesto de privilegios.

Una pandemia de corruptela, similar a otras épocas y con un aditamento mayor: la destrucción del tejido social y el riesgo de quebrar la paz social. Ni el Covid lo logró, Milei parece que si.

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