Una de las claves fue determinar que las señales provenían realmente del planeta y no de su estrella. Para conseguirlo, los investigadores utilizaron cuásares como puntos de referencia extremadamente precisos y pudieron establecer la posición de la fuente de radio junto a Beta Pictoris b.
Hasta ahora se habían observado emisiones de radio en sistemas donde existen exoplanetas, pero no había sido posible determinar de manera inequívoca que la señal procedía del planeta y no de la estrella que lo acompaña.
Una señal relacionada con las auroras
Las características de las emisiones son compatibles con un mecanismo conocido como inestabilidad máser de ciclotrón electrónico (ECMI), un fenómeno asociado con la interacción entre partículas cargadas y campos magnéticos.
Un proceso similar está relacionado con las emisiones de radio producidas por las auroras de la Tierra y de Júpiter. Por eso, los investigadores consideran que las señales detectadas podrían estar vinculadas con actividad auroral en Beta Pictoris b.
El hallazgo también permitió obtener información sobre el campo magnético del exoplaneta, una propiedad muy difícil de estudiar en mundos situados a decenas de años luz.
Beta Pictoris b tiene un campo magnético muy intenso
Los cálculos realizados a partir de las señales indican que Beta Pictoris b posee un campo magnético miles de veces más intenso que el de la Tierra. Los resultados son compatibles con los modelos desarrollados para explicar las características de gigantes gaseosos jóvenes y de gran tamaño.
Otro dato llamativo es la velocidad de rotación del planeta. Beta Pictoris b completa una vuelta sobre sí mismo aproximadamente cada ocho o nueve horas, una característica que podría contribuir a su intensa actividad magnética.
Los investigadores ya identificaron otros siete exoplanetas gigantes, distribuidos en cinco sistemas estelares cercanos, que podrían ser estudiados mediante esta misma técnica.
Sin embargo, para detectar las emisiones de esos mundos sería necesario contar con radiotelescopios mucho más sensibles. Según las estimaciones del equipo, una mejora de entre cinco y siete veces en la sensibilidad permitiría ampliar la búsqueda y estudiar las señales de otros exoplanetas.
