El mundo del boxeo está de luto por la muerte de Arturo “Lobito” Torres luego de haber permanecido una semana en coma inducido tras haberse desvanecido en el ring durante su última pelea, en México.
El deceso del mexicano de 26 años se confirmó en las últimas horas: el púgil se subió al ring el pasado sábado 19 de septiembre para pelar frente a Gilberto García en Mexicali, Baja California, cuando a los 2 minutos y 31 segundos del séptimo asalto, el referí, Jaime Ortiz, finalizó la pelea al percibir que el castigo que estaba sufriendo era demasiado.
Al mismo tiempo, en el rincón del propio boxeador, su padre arrojó la toalla para marcar el fin de la presentación. El árbitro abrazó a Torres, pero este se desplomó y comenzó a convulsionar. De inmediato, las autoridades médicas subieron al ring para atender al mexicano y lo trasladaron a un hospital donde terminó siendo sedado, quedó en coma inducido e internado. Si bien Torres fue operado, finalmente su deceso se confirmó este sábado 26 de septiembre.
El duro relato de la familia de Torres en los días previos a su convulsión
Luego que se generara la preocupación por el estado de salud del “Lobito” Torres, su propio hermano reveló un detalle que estremeció a toda la comunidad del mundo del boxeo de los últimos días del boxeador.
Ángel reveló que el boxeador de apenas 26 años “se estaba convulsionando arriba del ring, en todo el traslado iba inconsciente, después lo pusieron en coma inducido”. En el hospital, Torres fue sometido a una operación y que, en principio, el procedimiento había salido bien.
“Salió bien, la operación salió todo un éxito, estará un par de días dormido, no porque no pueda despertar sino para evitar que se esfuerce en hacer algo y se lastime solo”, había explicado. Sin embargo, Torres no volvió a despertar. Después de permanecer una semana internado, su familia confirmó este sábado su muerte.
El Lobito había debutado como boxeador profesional en 2018 y desde entonces había efectuado 24 combates, con 15 triunfos y 6 derrotas y tres empates. El de la noche de la tragedia había sido el primer traspié antes del límite.