La víctima, identificada como Darya Shipilova, murió luego de haber roto accidentalmente un tubo de ensayo con Yersinia pestis viva en el Instituto Antiplagas de Irkutsk el 25 de septiembre, mientras manipulaba muestras. Llamó a una ambulancia el 29 con síntomas compatibles con la enfermedad y falleció dos días después, tras ser conectada a un respirador.