A lo largo del trayecto, miles de fanáticos se agolparon en los accesos y calles para despedirlo entre banderas, cánticos, aplausos y corridas a la par del transporte. Ante la impactante muestra de afecto en las inmediaciones de la Autopista Riccheri y la Avenida General Paz, el diez argentino se mostró saludando a la gente por la ventana y tuvo que secarse las lágrimas con un papel.
