Según Javier Prida, Presidente Ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), el avance de la industria responde a inversiones en genética, sanidad y tecnología, pero exige reforzar controles sanitarios para garantizar sustentabilidad.
En esa línea, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) establece requisitos de bioseguridad y planes sanitarios con intervención veterinaria, pilares que aseguran una producción segura y permiten aplicar el concepto de Una Salud, que vincula la salud animal, humana y ambiental.
Por qué los argentinos eligen el huevo: los 5 mitos a su alrededor
En el marco de la Semana Mundial del Huevo, Argentina celebra su liderazgo global en consumo con más de 400 unidades por persona al año. Parte de este boom se explica por su perfil nutricional: dos huevos aportan 13 gramos de proteínas de alta calidad, vitaminas B12 y D, minerales como hierro y zinc, y colina, clave para el cerebro y el sistema nervioso.
Durante años, el huevo cargó con mitos que hoy la ciencia desarma. El más repetido es que dispara el colesterol. Hoy se sabe que el riesgo cardiovascular depende del conjunto de la dieta y el estilo de vida, y que en personas sanas el huevo puede ser parte de una alimentación equilibrada.

Otros mitos también quedaron atrás: los marrones no son más nutritivos que los blancos, comerlos crudos no potencia sus beneficios (al contrario, la cocción mejora la digestibilidad y evita riesgos como Salmonella), y lavarlos antes de guardarlos puede dañar su barrera natural protectora.
Finalmente, la idea de que “solo la clara es saludable” también se derrumba: la yema concentra vitaminas, minerales y colina, mientras la clara aporta proteínas. Consumir el huevo entero permite aprovechar su matriz nutricional completa. Así, el huevo se consolida como protagonista de la mesa argentina, barato, versátil y libre de prejuicios.