09/10/2026 - Edición Nº703

Internacionales

Precipitaciones extremas y suelos saturados

Aluvión en Santiago de Chile: cómo se originó la corriente de barro que arrastró autos en Las Condes

09:17 | En la zona afectada cayeron 144 milímetros de lluvia. Los incendios forestales del verano agravaron las inundaciones.



Un violento aluvión arrastró autos, colectivos y escombros por las calles de Santiago de Chile, después de varios días de lluvias intensas en la precordillera. El fenómeno golpeó especialmente a la comuna de Las Condes, donde cayeron 144 milímetros de agua.

La combinación de suelos saturados, conductos de desagüe obstruidos y la pérdida de vegetación por incendios forestales provocó una correntada de barro que desbordó la Quebrada Honda y avanzó sobre las zonas urbanas.

La fuerza del agua sorprendió a los vecinos, destruyó locales comerciales, inundó establecimientos públicos y arrastró vehículos que circulaban por las principales avenidas. En uno de los episodios más impactantes, los pasajeros de un colectivo tuvieron que subirse al techo para escapar del barro.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, declaró a Las Condes como zona de catástrofe, mientras los equipos de emergencia comenzaron a retirar los sedimentos acumulados y despejar los sistemas de drenaje.

Vehículos sumergidos en el agua y el barro tras las fuertes lluvias que provocaron inundaciones repentinas en la comuna de Las Condes, en Santiago de Chile. (Foto AP/Esteban Félix)

Vehículos sumergidos en el agua y el barro tras las fuertes lluvias que provocaron inundaciones repentinas en la comuna de Las Condes, en Santiago de Chile. (Foto AP/Esteban Félix)

Por qué se produjo el aluvión en Santiago de Chile y qué ocurrió con los desagües

Las precipitaciones fueron uno de los principales factores que desencadenaron el desastre. Entre el lunes y el martes, algunos sectores de la Región Metropolitana registraron más de 140 milímetros de lluvia, mientras que en otras zonas las mediciones rondaron los 60 milímetros.

La tierra ya estaba saturada y perdió capacidad para absorber nuevas precipitaciones, lo que aceleró el escurrimiento del agua hacia las zonas más bajas.

“El suelo está absolutamente mojado, no da, está totalmente saturado”, explicó Catalina San Martín, alcaldesa de Las Condes.

A las lluvias se sumó otro fenómeno meteorológico. Según explicó Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo, a ADN Radio, la isoterma cero se ubicó a una altura anormalmente elevada.

Esto provocó que parte de las precipitaciones que habitualmente caen en forma de nieve en la montaña llegaran como agua líquida. Como consecuencia, aumentó rápidamente el volumen que descendió por las quebradas.

Sin embargo, uno de los factores decisivos fue la obstrucción de dos ductos paralelos que debían canalizar el agua fuera del área urbana.

El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, explicó que los conductos habrían quedado bloqueados por basura y escombros. Al no poder continuar su recorrido, el agua desbordó la Quebrada Honda y avanzó hacia las calles.

Las precipitaciones también provocaron crecidas de los ríos Mapocho y Maipo. En Talagante, el desborde del Maipo generó inundaciones que afectaron a sectores con viviendas precarias.

El efecto de los incendios forestales y las obras de prevención que no llegaron a instalarse

La magnitud del aluvión también estuvo relacionada con los incendios forestales que afectaron la precordillera de Santiago durante el verano.

El fuego destruyó parte de la vegetación que contribuía a mantener estable el suelo. Sin esa cobertura, las lluvias encontraron grandes cantidades de tierra y sedimentos sueltos que fueron arrastrados pendiente abajo.

Este factor agravó la fuerza destructiva de la corriente y aumentó el volumen de barro que terminó acumulándose en las calles.

El riesgo ya había sido identificado por las autoridades chilenas. El Ministerio de Obras Públicas y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) tenían previsto instalar mallas de contención para reducir el arrastre de materiales desde las quebradas.

Sin embargo, esa infraestructura preventiva todavía no estaba operativa cuando ocurrió el aluvión.

La situación abrió interrogantes sobre las medidas de prevención y la capacidad de respuesta ante lluvias extremas, especialmente en sectores urbanos próximos a las laderas de la cordillera.

La alcaldesa San Martín defendió las tareas realizadas antes del temporal. “El trabajo preventivo se hizo, esta lluvia era absolutamente inesperada, es la naturaleza”, sostuvo.

Mientras tanto, personal municipal y bomberos trabajan con maquinaria pesada para despejar avenidas, retirar los escombros y limpiar los colectores bloqueados, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevos desbordes.

La emergencia dejó expuesta una combinación de factores naturales y problemas de infraestructura: lluvias intensas, suelos saturados, pérdida de vegetación y sistemas de evacuación que no lograron contener el avance del agua.