El Fondo Monetario Internacional volvió a marcar la agenda económica de la Argentina tras las declaraciones de su portavoz oficial, Julie Kozack, en conferencia de prensa. Si bien el organismo multilateral dio el visto bueno técnico a la tercera revisión del programa vigente, advirtió de manera tajante sobre la necesidad imperiosa de que el Banco Central refuerce la compra y el almacenamiento de reservas internacionales para dar estabilidad y consolidar los lineamientos financieros trazados por el Gobierno nacional.
El anuncio se produce en un escenario de fuerte recesión de la actividad interna, caracterizado por caídas de producción en sectores como el textil y el automotriz, sumado al adelantamiento generalizado de vacaciones operativas en plantas fabriles del conurbano bonaerense.
Kozack reveló que las autoridades argentinas se comprometieron a instrumentar un paquete de medidas estructurales destinadas a destrabar el financiamiento privado y motorizar la demanda interna.
Entre los puntos consensuados sobresale la profundización de los mercados de capitales y el relanzamiento de créditos hipotecarios. Asimismo, el organismo insistió en acelerar la flexibilización de las normativas laborales para incentivar la creación genuina de empleo privado, además de facilitar la ejecución de grandes inversiones estratégicas vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
En paralelo, las consultoras privadas estiman que la inflación de octubre perforará apenas el suelo previo para ubicarse en torno al 1,8% mensual, empujada principalmente por los aumentos en las tarifas energéticas de gas y luz y el costo de la canasta alimentaria.
Aunque el Gobierno celebra la desaceleración del índice de precios minoristas respecto del año pasado, el mercado proyecta que los ajustes salariales corporativos volverán a quedar por debajo de la inflación anual acumulada.