Un ciberataque alteró el funcionamiento de las cámaras frigoríficas de tres centros del Establecimiento Francés de la Sangre (EFS) y provocó cambios extremos en sus temperaturas. Los espacios afectados almacenaban bolsas de plasma destinadas a transfusiones y al fraccionamiento para la fabricación de medicamentos.
Según trascendió, la temperatura de los equipos pasó de -30 a 110 grados como consecuencia de la intervención informática. El incidente encendió las alarmas de las autoridades sanitarias, que comenzaron a investigar las circunstancias del ataque y a determinar su alcance.
En un comunicado, el EFS confirmó que el ciberataque afectó “los sistemas de supervisión y control de las cámaras frigoríficas”. Sin embargo, aseguró que los mecanismos de alerta permitieron identificar rápidamente las anomalías y activar los protocolos necesarios para proteger el material almacenado.

El organismo detectó el ataque antes de que pudieran dañarse las muestras. (Foto: Europa Press)
“Gracias a las alarmas del EFS, estas anomalías pudieron identificarse y se tomaron las medidas necesarias para evitar que ninguna muestra o producto sanguíneo resultara alterado”, detalló el organismo.
Además, desde la institución aseguraron que lograron actuar a tiempo y que no hubo “ningún impacto en los productos y muestras”. Tras el episodio, también confirmaron que reforzaron la vigilancia de los sistemas para prevenir nuevos incidentes.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad francés inició una investigación para identificar a los responsables y esclarecer las circunstancias en las que se produjeron los ataques. También busca determinar el número de instalaciones y equipos que pudieron resultar afectados.

El EFS llevará a cabo una investigación para enclarecer las circunstancias del ataque. (Foto: cortesía Diario de Pontevedra)
El episodio se suma a una serie de ataques informáticos registrados en Francia contra distintos sectores comerciales y de servicios. En los últimos meses, supermercados y empresas también fueron blanco de operaciones cibernéticas que provocaron interrupciones en sus actividades y pérdidas económicas millonarias.
El ataque contra los centros de sangre encendió una alerta adicional por el tipo de material comprometido: productos sanitarios que requieren condiciones específicas de conservación y resultan fundamentales para la atención médica y la elaboración de tratamientos.