Un procedimiento previo que quedó bajo la lupa
Según explicó el comisario Marcelo Campos, días antes de la desaparición se llevó adelante un allanamiento en la vivienda donde residía Montesino. Tras ese procedimiento, la mujer y su hijo fueron trasladados a un hospital local para realizar controles médicos.
“Se le hizo una serie de estudios y se le dio el alta. Aparentemente, estaba todo bien”, señaló el jefe policial a TN, al descartar, en principio, complicaciones de salud tras la intervención.

El último rastro de Camila y su bebé
Camila fue vista por última vez en Rincón de los Sauces, en la zona de calle Lago Nonthue, junto a su hijo Carlos Amir Jeremy Araya. Desde entonces, no hubo registros certeros sobre sus movimientos, lo que profundizó la preocupación de los investigadores y de su entorno.
En paralelo, comenzaron a surgir elementos que agregan complejidad al caso. Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que la joven atravesaba una situación de vulnerabilidad, en un entorno atravesado por conflictos familiares y posible consumo de drogas.
Días antes de la desaparición, un familiar había denunciado ante la Defensoría de los Derechos del Niño que en la vivienda podía haber armas, lo que derivó en el allanamiento del 29 de abril, aunque en ese momento no se encontraron pruebas relevantes.
La investigación y el avance de las medidas
La causa, a cargo de la Comisaría Especial de la Niñez, Adolescencia y Familia N°5 y de la fiscal Rocío Rivero, avanza con distintas medidas para reconstruir los últimos movimientos de la mujer.
Se ordenaron entrevistas a familiares y allegados, pedidos de información a empresas de transporte y requerimientos a organismos estatales que tuvieron intervención previa con la familia.
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