River lo ganó en un final increíble en Venezuela. Se trae una victoria por 2-1 sobre Carabobo que lo deja como amplio líder del grupo H de la Copa Sudamericana, justo cuando todo parecía complicarse. En la última jugada, Maximiliano Salas anotó el gol del triunfo cuando ambos equipos estaban con 10, pero el conjunto millonario lo sufría más, ya que había tenido que improvisar un arquero ante la expulsión de Santiago Beltrán.
Al final, River sonrió. Tras la intervención del VAR y la tarjeta roja al juvenil guardavalla, el desenlace resultó inesperado, en el sexto minuto adicionado. De un córner para el local, que buscaba cómo vulnerar a Matías Viña -se había calzado los guantes porque ya el DT Coudet había agotado los cambios- nació un rechazo largo desde el propio campo en el que los jugadores de Carabobo dudaron y el número 7 confió como nunca, para llegar por detrás y definir por encima de Lucas Bruera, el arquero que había sido clave con sus atajadas, entre ellas un penal a Juanfer Quintero.
Esa situación fue con el encuentro 0-0. Al cierre de la primera etapa, el conjunto venezolano había quedado con 10 por la expulsión de Edson Castillo y en el segundo tiempo llegó el gol de Maximiliano Meza. Parecía todo bajo control para River, pero llegó el penal cometido por otro Meza, Juan Cruz, y más tarde, la expulsión de Beltrán por bajar fuera del área a Joshua Berrios, cuyo ingreso fue determinante para darle ilusiones al local.

Sin embargo, el que lo resolvió fue River, gracias a la vocación goleadora de Salas. Así, volvió a estar cómodo en la cima del grupo, con 10 puntos, cuatro más que su derrotado y que Bragantino, de Brasil, que en simultáneo goleó por 6-0 como visitante a Blooming, de Bolivia. Casi clasificado, aunque confirmar el primer puesto le dará boleto directo a octavos de final, y listo para esperar a San Lorenzo, su rival del domingo en el inicio de los playoffs del Torneo Apertura.