La farmacéutica estadounidense Moderna confirmó que ha estado trabajando en el desarrollo de vacunas contra hantavirus en colaboración con el Centro de Innovación en Vacunas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Corea (VIC-K). Esta información se da a conocer luego de que un brote de hantavirus ocurriera en un crucero neerlandés que zarpó de Argentina y que el 10 de mayo desembarcó a sus pasajeros y tripulación en Islas Canarias. Al menos tres personas que iban a bordo del MV Hondius murieron y varios casos se reportaron como graves.
Si el nombre de Moderna te suena familiar es porque se trata de la misma empresa de biotecnología con sede en Cambridge, Massachusetts, que perfeccionó las vacunas de ARN mensajero (ARNm) durante la pandemia de covid. Tras el anuncio de que Moderna estaba desarrollando una vacuna contra el hantavirus con esta misma tecnología, las acciones de la farmacéutica subieron de 49 dólares el 7 de mayo a 55 dólares al día siguiente. Pero es importante destacar que Moderna no empezó a trabajar en la inmunización a raíz del brote en el MV Hondius. De hecho, la farmacéutica emprendió este proyecto de colaboración con VIC-K en 2023.
El brote de hantavirus en altamar ha sido uno de las grandes sucesos internacionales de la semana y mucha gente alrededor del mundo apenas se enteró de la existencia de este virus, pero no es un recién llegado. De hecho, el hantavirus es un patógeno conocido desde hace décadas, transmitido principalmente a través del contacto con excrementos, orina o saliva de roedores infectados, y que puede causar fiebre hemorrágica con síndrome renal (prevalente en Asia o Europa) o el síndrome pulmonar por hantavirus (más frecuente en América). La esposa del actor Gene Hackman quizás sea uno de los casos recientes más conocidos de muerte por esta última enfermedad, pero está lejos de ser un fenómeno excepcional. En conjunto, los hantavirus causan cada año alrededor de 50,000 infecciones graves y a menudo mortales en todo el mundo. Los llamados hantavirus del Nuevo Mundo, como el virus de los Andes (ANDV), se encuentran sobre todo en América del Sur y pueden alcanzar una tasa de letalidad de hasta el 40%; el ANDV es el único hantavirus con transmisión documentada de persona a persona, y justo la variante que fue identificada en el MV Hondius por la OMS.
En la actualidad no existe ninguna vacuna para prevenir la infección por ANDV, y la Sociedad Española de Inmunología (SEI) resalta que “no existe ninguna vacuna autorizada frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos ni América Latina”. Las estrategias de tratamiento se orientan al ciclo de vida viral, a factores inmunológicos del huésped o al manejo clínico de los síntomas.
Corea del Sur es la excepción parcial a este panorama. El país registra entre 300 y 400 casos anuales, principalmente entre hombres jóvenes de entre 20 y 30 años, y las autoridades sanitarias de este país han incluido al patógeno en su lista de nueve amenazas prioritarias para la preparación ante futuras pandemias. Existe en Corea una vacuna inactivada de generación anterior llamada Hantavax, pero su eficacia limitada y su metodología de producción (derivada de tejido cerebral de animales) la alejan de los estándares modernos.
Fue precisamente Corea del Sur el punto de partida de la colaboración más avanzada de Moderna en este campo. La biotecnológica y VIC-K firmaron un acuerdo de investigación y desarrollo en septiembre de 2023 bajo la iniciativa de mRNA Access de la empresa estadounidense, un programa que proporciona candidatos a vacunas de ARNm en fase preclínica a equipos académicos que trabajan en enfermedades infecciosas emergentes o desatendidas.
El mecanismo de la colaboración funciona así: el equipo coreano aporta la información sobre la secuencia antigénica del hantavirus y Moderna suministra el material de ARNm correspondiente. Ya hay resultados preliminares de estas investigaciones en fase temprana. En febrero de 2025, el equipo del profesor Park Man-sung, del Departamento de Microbiología, confirmó que las dosis experimentales previnieron la infección por hantavirus en ratones.
Pero la distancia entre un ensayo en ratones y una vacuna autorizada para humanos es considerable, sobre todo cuando ya no existe la sensación de urgencia de la pandemia ni el apoyo gubernamental de la Operación Warp Speed. La candidata a vacuna se encuentra aún en fase preclínica, lo que significa que no ha comenzado los ensayos en humanos y enfrenta grandes obstáculos en financiación y regulación antes de que eso pueda ocurrir.
Además, los hantavirus son diversos y presentan variaciones regionales. Diseñar una vacuna capaz de proteger contra múltiples cepas representa una tarea compleja. Precisamente por ello, esta colaboración internacional busca desarrollar una inmunización de amplio espectro, eficaz frente a más variantes que las vacunas existentes en Asia.
La plataforma de ARN mensajero, que durante la pandemia de covid demostró su capacidad para producir vacunas eficaces en tiempo récord, ofrece ventajas particulares frente a los métodos convencionales para desarrollar vacunas: puede adaptarse rápidamente a nuevas variantes de un virus, no requiere cultivo del patógeno vivo en laboratorio y es lo más fácil de escalar industrialmente.

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Estos datos, sumados al brote en el Hondius, dispararon las acciones de la empresa casi un 20% de un día para otro, algo que los analistas atribuyeron más a la validación de la plataforma tecnológica que a expectativas comerciales inmediatas (y en un contexto político estadounidense menos favorable a las campañas de vacunación masiva).
Por ahora, la OMS descartó que el brote del Hondius represente el inicio de una epidemia, y subrayó que la transmisión entre personas ocurre únicamente con contacto muy estrecho. Pero el episodio nos recuerda una lección de la pandemia de covid: el mejor momento para desarrollar una vacuna contra un virus peligroso es antes de que ese virus se vuelva una emergencia global.
Es de notar que Moderna también desarrolla vacunas de ARNm contra gripe aviar, norovirus y otros patógenos considerados prioritarios para la preparación pandémica. Respecto al hantavirus, hay otros organismos que trabajan en el desarrollo de vacunas; entre ellos destaca la labor desde hace años del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos.