A pesar del riesgo evidente que conlleva citar a un futbolista entre algodones, Carlo Ancelotti decidió mantenerlo en la convocatoria oficial. El estratega italiano optó por asumir el desafío tras evaluar minuciosamente las pruebas médicas iniciales y mantener una conversación telefónica personal con el propio atacante, demostrando que, si bien el optimismo existe en la delegación, la preocupación es real y el margen de error se volvió mínimo.