27/05/2026 - Edición Nº568

Agropecuarias

Boom de las legumbres

Con un millón de hectáreas sembradas proyectan una cosecha récord de 1,37M de toneladas

10:18 | Prevén un salto del 24% para la campaña 2025/26. Aun con fuerte diversificación regional, un cultivo se mantiene como líder indiscutido.



El mercado argentino de legumbres dejó de ser un negocio de nicho para transformarse en un actor de peso en el mapa agroindustrial.

En el marco de la 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), especialistas y productores coinciden en que el sector atraviesa una etapa de expansión histórica y redefinición estratégica.

Bajo un escenario climático que se perfila inicialmente normal, la campaña 2025/26 proyecta una producción total de 1,37 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento del 24% en comparación con el ciclo previo.

Este salto productivo se sustenta en una superficie sembrada récord que araña el millón de hectáreas (952.100 ha). La radiografía de la campaña muestra una fuerte especialización regional y una marcada diversidad de cultivos: el poroto mantiene el liderazgo indiscutido con una estimación de 835.000 toneladas y un sólido anclaje en el Noroeste Argentino (NOA).

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Por su parte, la arveja consolida su expansión en las provincias de Santa Fe y Buenos Aires con una previsión de 370.000 toneladas, mientras que el garbanzo (122.000 t) y la lenteja (43.000 t) completan el esquema de una cadena con un marcado perfil exportador, que destina entre el 60% y el 73% de su producción a los mercados internacionales.

Con una estimación de 1,37 millones de toneladas, la nueva campaña de legumbres perfila un crecimiento del 24% y busca consolidar el potencial exportador argentino en China y Europa. (Foto: INTA).

Con una estimación de 1,37 millones de toneladas, la nueva campaña de legumbres perfila un crecimiento del 24% y busca consolidar el potencial exportador argentino en China y Europa. (Foto: INTA).

El éxito de este salto productivo y la inserción del país en el comercio internacional fueron analizados en un pormenorizado informe por las especialistas Carina Frattini y Emilce Terré.

Las autoras de la Bolsa de Comercio de Rosario remarcaron que el mercado global atraviesa un fuerte reacomodamiento y una alta volatilidad. Por ejemplo, en el estratégico mercado de China, el tradicional líder Canadá viene perdiendo terreno frente al avance arrollador de Rusia. Este escenario obliga a la Argentina a jugar fuerte en competitividad: el gigante asiático consume anualmente unas 1,68 millones de toneladas de arveja seca y su autosuficiencia es menor al 3%, lo que abre una ventana clave para el origen local si se logra asegurar volumen y precio competitivo.

Tecnología y clima en la mira

A pesar del optimismo que generan las proyecciones, el sector sabe que el clima tiene la última palabra. El pronóstico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para el trimestre mayo-julio de 2026 anticipa una fase neutral del ENSO, con temperaturas normales o superiores a la media y lluvias que podrían ubicarse por debajo de lo normal. Los técnicos advirtieron que este escenario es inicialmente favorable para los cultivos de invierno como la arveja y la lenteja, siempre y cuando los suelos logren preservar una adecuada humedad útil durante las etapas críticas del desarrollo.

Para mitigar los riesgos ambientales y reducir las brechas de rendimiento (donde Argentina ya corre con ventaja, promediando 1484 kg/ha frente a los 1058 kg/ha a nivel mundial), la cadena está acelerando la adopción de herramientas de agricultura de precisión.

El uso de drones para el monitoreo de lotes, las aplicaciones selectivas de insumos y los sistemas avanzados de medición digital ya forman parte de la gestión profesional del cultivo. Sin embargo, los expertos señalan que el verdadero desafío de competitividad tranqueras adentro pasa por el ordenamiento del sistema de semillas.

Desde el Instituto Nacional de Semillas (INASE) remarcaron que las legumbres arrastran un nivel de informalidad más alto que otros cultivos extensivos. Con la reciente incorporación de la arveja y el garbanzo al SISA, el organismo busca transparentar el origen, fomentar el uso de semilla fiscalizada y acelerar un recambio varietal que garantice la pureza genética exigida por los compradores globales.

El desafío de exportar calidad

La calidad comercial de las legumbres no se define únicamente en el lote; el eslabón de la poscosecha se ha vuelto crítico. Mercados sumamente exigentes como el de China demandan protocolos estrictos que incluyen la segregación por zonas de producción, un riguroso control de plagas y la total ausencia de materias extrañas o residuos de agroquímicos.

Argentina, que abrió ese mercado en 2020 y actualmente negocia la apertura para garbanzos, porotos y lentejas, tiene una oportunidad de oro, pero competidores de peso obligan al origen local a mantener estándares de excelencia.

Paralelamente, la mirada de la cadena está puesta en dar el salto hacia el valor agregado. La demanda global de proteínas vegetales, alimentos saludables y productos con “etiquetas limpias” abre un abanico de negocios que va más allá de la exportación del grano tal como sale de la cosechadora. El futuro del sector se perfila hacia el desarrollo de harinas específicas, concentrados, aislados proteicos y texturizados para la industria de sustitutos cárnicos y panificados.

Con la Unión Europea demandando especialidades de alta trazabilidad y Brasil consolidado como el socio estratégico para el poroto negro, el complejo legumbrero argentino se encuentra ante las puertas de una consolidación definitiva, donde la escala productiva deberá ser acompañada por la innovación tecnológica y la inocuidad alimentaria.