María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera viajaron miles de kilómetros para sumarse a una misión internacional de ayuda destinada a la población de Gaza. Ambos son argentinos, trabajan en la agencia de noticias NODAL y formaban parte de un convoy humanitario integrado por activistas, cooperantes y personal sanitario de distintos países. Desde el 24 de mayo permanecen detenidos en Libia, en un caso que activó gestiones diplomáticas de Cancillería y mantiene en vilo a sus familiares.
Los dos integraban el convoy terrestre Global Sumud Maghreb, una iniciativa internacional que partió a comienzos de mayo con el objetivo de llegar a Gaza transportando asistencia humanitaria. El recorrido contemplaba atravesar Mauritania, avanzar por territorio libio, ingresar a Egipto y, desde allí, alcanzar la Franja de Gaza.
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, Giménez y Aguilera fueron detenidos cerca de Sirte junto con otras personas de distintas nacionalidades cuando la caravana atravesaba Libia. Aunque las autoridades que controlan el este del país todavía no difundieron oficialmente el listado de detenidos ni el lugar exacto de alojamiento, la Cancillería sostiene que ambos permanecen en Bengasi y que continúa realizando gestiones para lograr su liberación.
Detrás de esa situación diplomática hay dos trayectorias personales atravesadas por el compromiso con causas sociales y humanitarias.
Del periodismo y la investigación a una caravana de ayuda
Giménez, de 42 años, nació y creció en General Alvear, Mendoza. Más tarde se radicó en San Luis para estudiar Psicología y, una vez graduada, se trasladó a Buenos Aires. Allí desarrolló buena parte de su actividad profesional y llegó a desempeñarse como directora de investigaciones en NODAL, la agencia especializada en América Latina y el Caribe.
Su madre, Nora Otín, la describió como una persona comprometida desde siempre con las causas sociales y la defensa de los derechos humanos. En diálogo con el diario Los Andes, explicó que ese perfil fue uno de los motivos que la llevaron a participar de la misión.
“Ellos fueron con la bandera de la paz en su mano, solo iban a llevar ayuda para todos esos niños mutilados, mujeres y ancianos que están deambulando solos por las calles; y no solo que no los dejan entrar, sino que no sabemos nada”, afirmó.
Aguilera, de 49 años y domiciliado en Luján de Cuyo, Mendoza, compartía con Giménez su trabajo en NODAL. Según señaló el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, ambos se desempeñan como directores de investigación de la agencia y formaban parte del equipo sanitario de la misión humanitaria.
Los dos viajaron desde Argentina el 5 de mayo. El primer destino fue Estambul. Desde allí se incorporaron a una delegación integrada por representantes de unos 20 países que avanzó por el norte de África con vehículos, ambulancias y camiones cargados con ayuda.
Durante semanas permanecieron en el desierto libio esperando autorización para continuar viaje. De acuerdo con el relato de los familiares, el convoy transportaba alimentos, medicamentos y módulos habitacionales destinados a la población gazatí.
“Paula y Lucas salieron de Argentina el 5 de mayo, llegaron a Estambul y de allí partieron junto a todo el convoy, con personas de todo el mundo, a Libia. Estuvieron en el desierto, les dieron capacitaciones y durmieron en carpas”, contó Otín a Los Andes.
La mujer relató además que los integrantes de la misión permanecieron más de dos semanas detenidos en su avance mientras intentaban obtener autorización para atravesar el territorio controlado por las autoridades del este libio. En ese período realizaron entrenamientos y cursos vinculados con primeros auxilios y asistencia humanitaria.
“En el desierto de Libia hicieron cursos de primeros auxilios y otras capacitaciones para poder asistir a los ciudadanos cuando llegaran”, explicó.
Según la reconstrucción realizada por familiares y organizadores, las detenciones ocurrieron cuando un grupo reducido de integrantes del convoy intentó acercarse nuevamente a un puesto de control para negociar el paso. Entre esas personas estaban los dos argentinos.
La última comunicación registrada con ellos ocurrió ese mismo día. Desde entonces, familiares, organismos internacionales, representaciones diplomáticas y la propia Cancillería intentan obtener información precisa sobre su situación.
“Desde el 5 de mayo que salieron de Argentina y hasta el sábado a la noche estuvimos comunicados lo más bien”, recordó Otín. Según su relato, el contacto se interrumpió el 24 de mayo por la tarde y no volvió a restablecerse.
Antes de iniciar el viaje, tanto Giménez como Aguilera habían dejado grabados videos para ser difundidos en caso de una eventual detención. Tras conocerse el episodio, esas grabaciones comenzaron a circular en redes sociales junto con pedidos de información sobre el grupo.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas para esclarecer su situación, la historia de ambos aparece asociada a una iniciativa internacional que buscaba llegar a Gaza con asistencia humanitaria y que terminó abruptamente interrumpida en una de las regiones más inestables del norte de África.
Para sus familiares, sin embargo, la prioridad sigue siendo otra: obtener noticias sobre su estado y lograr que recuperen la libertad cuanto antes. “Lo que más necesitamos es que se comunique, que se visibilice esto que ha pasado para que pronto los liberen”, pidió la madre de Giménez.