Gustavo Carrizo, doctor en inmunología e investigador jujeño radicado en Estados Unidos, acaba de alcanzar uno de los mayores reconocimientos que puede obtener un científico: publicar un trabajo en Nature.
El estudio aporta nuevos conocimientos sobre cómo se forman determinadas células del sistema inmune y abre la puerta a futuras investigaciones vinculadas con enfermedades inflamatorias, autoinmunes, metabólicas y cáncer.
El trabajo demuestra que la formación de los llamados macrófagos residentes, células inmunológicas presentes en prácticamente todos los órganos y tejidos del cuerpo, depende de una vía metabólica específica que hasta ahora no se consideraba central en este proceso.
En todos los órganos existen células del sistema inmunológico llamadas macrófagos. Entre ellas se encuentran los macrófagos residentes, que se desarrollan desde la etapa embrionaria y permanecen durante la vida adulta.
Según explicó Carrizo, la investigación permitió demostrar que la transición de monocitos circulantes de la sangre hacia macrófagos residentes depende de manera crítica de una enzima denominada DHPS.

"El estado metabólico de la célula define qué tipo de célula inmune puede llegar a ser", explicó el doctor en inmunología Gustavo Carrizo.
“Nuestros resultados revelan que este proceso de diferenciación no es solo un programa inmunológico clásico, sino que requiere una reprogramación metabólica muy específica vinculada a la actividad de DHPS y a la modificación de una proteína llamada eIF5A”, señaló.
El investigador destacó que el hallazgo demuestra cómo una vía metabólica puede controlar de manera universal a los macrófagos presentes en múltiples tejidos del organismo.
La relevancia del descubrimiento radica en que los macrófagos residentes participan en una enorme cantidad de procesos biológicos y enfermedades. “Los macrófagos residentes participan en prácticamente todas las enfermedades inflamatorias, infecciosas y metabólicas”, explicó Carrizo.
De acuerdo con el investigador, comprender cómo se forman estas células permite avanzar en el conocimiento de procesos relacionados con la inflamación crónica, la fibrosis, las enfermedades autoinmunes, el cáncer y distintas alteraciones metabólicas.
Además, el trabajo refuerza una idea que gana cada vez más fuerza en la comunidad científica: la estrecha relación entre el metabolismo y el sistema inmunológico. “El estudio refuerza la idea de que no son sistemas separados. El estado metabólico de la célula define qué tipo de célula inmune puede llegar a ser”, afirmó.
Para Carrizo, uno de los aspectos más sorprendentes de la investigación fue descubrir que una vía metabólica tan específica tuviera un papel decisivo en un proceso tan complejo como la identidad celular de los macrófagos residentes.
El proyecto comenzó en 2021, cuando Carrizo finalizó su maestría en Alemania e inició su doctorado en un laboratorio dirigido por la Dra. Erika Pearce, una de las pioneras del campo del inmunometabolismo.
Poco después, el grupo de investigación se trasladó desde Alemania a Estados Unidos, donde el trabajo continuó en la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. “En total, fueron cinco años de trabajo”, recordó.

"Siempre me sentí, y me sigo sintiendo, profundamente orgulloso de ser jujeño", afirmó Carrizo, quien actualmente desarrolla su carrera científica en Estados Unidos. (Imagen: Gustavo Carrizo)
El proceso de publicación tampoco fue sencillo. Desde el envío inicial del manuscrito hasta su aceptación definitiva transcurrió un año y medio de revisiones, experimentos adicionales y evaluaciones.
“Publicar en Nature representa probablemente el reconocimiento más importante a la solidez del trabajo y al impacto potencial en nuestra área de estudio”, sostuvo. Y agregó: “Fue una alegría inmensa, pero también un alivio ver nuestro trabajo finalmente publicado”.
Aunque hoy desarrolla su carrera científica en Estados Unidos, Carrizo asegura que sus raíces jujeñas siguen marcando su identidad. “La carrera de Ciencias Biológicas la estudié en Buenos Aires, pero haber nacido en Jujuy y vivido allí hasta los 18 años me dio la mentalidad de salir a buscar y construir mi propio futuro”, expresó.
El investigador recordó especialmente el esfuerzo de sus padres para que él y sus hermanos pudieran estudiar, a pesar de que ninguno de ellos tuvo la oportunidad de acceder a la universidad. “Siempre pensaba en el esfuerzo que mis padres hacían día tras día para que yo pudiera tener una oportunidad”, señaló.
También destacó que la experiencia de mudarse a Buenos Aires para estudiar fue una preparación para los desafíos posteriores que implicaron vivir en Alemania y Estados Unidos. “Siempre me sentí, y me sigo sintiendo, profundamente orgulloso de ser jujeño”, afirmó.
Al referirse a los jóvenes que sueñan con dedicarse a la ciencia, destacó la importancia de la perseverancia y la curiosidad. “Creo que lo más importante para quienes deciden formarse como científicos es, ante todo, ser pacientes, perseverantes y no perder la curiosidad”, sostuvo.
Finalmente, reivindicó el valor de la educación pública argentina y la inversión en investigación científica. “Después de haber pasado por instituciones internacionales de primer nivel, puedo decir con convicción que no tenemos nada que envidiarle al resto del mundo en términos de calidad científica y educativa”, concluyó.