El ritual más típico del Cono Sur demostró que ya no conoce de fronteras geográficas ni de límites culturales. Entre el 5 y el 7 de junio, la primera edición del Mundial de la Yerba Mate 2026 se consolidó como un hito para el sector.
Con epicentro en el Museo del Mate de Buenos Aires, el evento marcó un antes y un después al congregar a casi 4000 fanáticos, productores y especialistas en un Fan Fest que desbordó de mística litoraleña, transformando la histórica infusión en un producto de culto internacional.
La verdadera revolución de este mundial se cocinó a escala planetaria a través de la red oficial de su comunidad.
El espíritu del certamen se replicó en simultáneo en 13 subsedes distribuidas en 6 países y 3 continentes.
Desde puntos distantes y diversos como Londres (Inglaterra), Lungro (Italia), Auckland (Nueva Zelanda), Sídney (Australia), Ciudad de Guatemala, Montevideo y Dolores (Uruguay), Punta Arenas (Chile), y las españolas Valencia y Barcelona, miles de apasionados siguieron el minuto a minuto, reconfirmando el crecimiento imparable del consumo de mate en el mundo.
El megaevento demandó una logística impecable que contó con el apoyo de 235 voluntarios dedicados a coordinar las actividades.

Una propuesta elaborada en Misiones con secado tradicional y estacionamiento prolongado logró posicionarse entre los grandes destaques del certamen internacional.(Foto: Primera edición).
Tranqueras adentro del Museo del Mate, el Fan Fest ofreció un despliegue imponente de stands con productores de Argentina, Brasil y Paraguay.
Durante tres intensas jornadas, el público pudo sumergirse en más de 170 horas de contenido exclusivo que incluyeron talleres de preparación, paneles de debate y catas guiadas por sommeliers especializados, pensadas para educar al consumidor sobre los distintos perfiles de molienda y secanza.
Sin embargo, el corazón del Mundial se latió en las mesas de examen. Un jurado internacional de expertos llevó adelante una maratónica cata a ciegas para evaluar un récord único de más de 400 muestras de marcas de todo el mundo.
El protocolo aplicó el mismo rigor analítico y científico que se utiliza en las grandes competencias de vinos y destilados finos, analizando el aspecto visual de la yerba seca, la complejidad aromática de los compuestos y el comportamiento del sabor en boca tras sucesivas cebadas.

Un panel de expertos evaluó a ciegas más de 400 muestras en el Museo del Mate, aplicando los mismos estándares científicos de los grandes certámenes de vino para consagrar la calidad de cada lote. (Foto: TN).
“Es un récord único poder evaluar más de 400 muestras”, remarcó con orgullo Marcos Francisca, juez director del certamen, al dimensionar el exigente desafío técnico.
El riguroso filtro de los especialistas decantó en una histórica ceremonia de premiación que repartió un total de 313 medallas, divididas en 59 distinciones de “Gran Oro”, 93 de “Oro”, 85 de “Plata” y 76 de “Bronce”.
Esta selecta nómina de galardones máximos reflejó la enorme diversidad técnica y el carácter multicultural de la competencia, donde convivieron en perfecta armonía los sistemas de secado más ancestrales del sector con los procesos industriales de vanguardia.
La rigurosa cata a ciegas consagró en lo más alto del podio internacional tanto a las yerbas tradicionales con palo de pequeños productores artesanales como a las moliendas despaladas de gran consistencia en boca.
Asimismo, la avanzada de las escuelas de consumo regionales marcó una fuerte presencia en la categoría máxima, logrando un reconocimiento inédito para las moliendas finas y gruesas destinadas al chimarrão y al tereré, además de una sofisticada variedad de blends de autor, propuestas orgánicas, agroecológicas y compuestas con hierbas y notas cítricas.
El certamen no se limitó a premiar a las marcas masivas de las grandes góndolas, sino que incluyó menciones especiales para reconocer la tipicidad de origen, el tipo de molienda y, fundamentalmente, la escala productiva.

En medio de los festejos por el título mundial, el sector advierte por la crítica situación económica que golpea a los pequeños productores.(Foto: Adobe Stock).
De esta manera, el Mundial logró poner en un plano de igualdad internacional el valor del diseño de empaque, la innovación industrial y el sacrificado esfuerzo de los pequeños productores agroecológicos y artesanales que defienden la esencia del cultivo directo en la chacra.