21/06/2026 - Edición Nº593

Nacionales

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La justicia federal profundiza la investigación por robo en sanatorio Americano

12:23 | La cápsula permanecía guardada en un sector de acceso restringido del laboratorio de medicina nuclear.



La Justicia federal rosarina profundiza la investigación por la desaparición de una cápsula con material radiactivo utilizada en medicina nuclear, sustraída del Instituto de Cardiología Rosario “Dr. Luis González Sabathie”, ubicado en Rioja al 1500. El caso activó una alerta nacional de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y puso en marcha un operativo de búsqueda y control que involucra a organismos especializados en riesgos radiológicos de todo el país.

La causa quedó en manos del fiscal federal Javier Arzubi Calvo, titular de la Unidad Fiscal Rosario, junto con la fiscal Soledad García. Desde que el faltante fue denunciado el martes por la tarde, se tomaron declaraciones testimoniales, se relevaron registros internos y se inició el análisis de cámaras de vigilancia del sanatorio Americano, donde funciona el instituto. Los investigadores buscan reconstruir qué ocurrió entre el último uso registrado de la fuente radiactiva y el momento en que se detectó su ausencia.

Los primeros elementos reunidos en el expediente apuntan a un robo. La hipótesis principal sostiene que no solo desapareció la fuente de cesio-137 sino también el blindaje de plomo que la contenía. Este jueves se dispusieron nuevas medidas, entre ellas una inspección ocular en el edificio y la ampliación del relevamiento de imágenes para identificar movimientos sospechosos dentro y fuera del instituto.

La fuente radiactiva sustraída era utilizada para calibrar equipos de medicina nuclear. Se trata de una sustancia en forma de gel contenida en un pequeño envase plástico transparente que, a su vez, se encontraba dentro de un cilindro de plomo diseñado para impedir la liberación de radiación al exterior. Según la información incorporada a la investigación, el material había sido adquirido por la institución médica en junio de 2007. Tiene treinta años de vida útil por lo cual queda una década de uso por delante.

La desaparición fue advertida cuando personal técnico intentó utilizar la fuente para tareas de calibración y comprobó que ya no estaba en el lugar donde debía encontrarse. El elemento había sido empleado por última vez varios días antes y permanecía guardado en un sector de acceso restringido del laboratorio.

Uno de los aspectos centrales de la investigación es determinar quién tuvo contacto con el material durante ese período. De acuerdo con los registros del establecimiento, solo cuatro personas contaban con acceso habitual al área donde se almacenaba la cápsula. Los investigadores analizan ahora los movimientos internos, los controles de ingreso y egreso y las imágenes captadas por las cámaras de seguridad para establecer cuándo se produjo la sustracción.

La ARN recibió la notificación del hecho y activó inmediatamente el Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas (SIER). También fueron alertadas la Agencia Federal de Emergencias y la División Riesgo Radiológico y Nuclear de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal Argentina.

Aunque la desaparición de una fuente radiactiva suele encender alarmas por sus posibles consecuencias sanitarias, las autoridades remarcaron que en este caso el riesgo es reducido mientras el material permanezca encapsulado y dentro de su blindaje. Desde el instituto médico señalaron que la fuente posee una radiactividad baja y representa un riesgo biológico limitado bajo condiciones normales de almacenamiento.

El cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial que se obtiene como subproducto de la fisión nuclear. Tiene aplicaciones médicas, industriales y científicas, principalmente por su capacidad para emitir radiación gamma. En el ámbito sanitario se utiliza para calibrar equipamiento de medicina nuclear y también ha sido empleado en tratamientos de radioterapia.

Su manipulación está regulada por estrictos protocolos de seguridad. Las fuentes que contienen este material deben permanecer encapsuladas y resguardadas en blindajes de plomo capaces de bloquear la radiación. El acceso queda restringido a personal autorizado y capacitado.

Especialistas explican que el peligro aumenta si el blindaje es abierto o dañado. La exposición directa y prolongada a una fuente desprotegida puede provocar lesiones por radiación, daños en tejidos y órganos internos, alteraciones en la médula ósea y un incremento del riesgo de desarrollar enfermedades oncológicas.

Si bien el riesgo radiológico es muy bajo, en caso de encontrarla, no la toque ni manipule.

En caso de hallazgo comunicarse con la Autoridad Regulatoria Nuclear a los siguientes teléfonos:
Guardia SIER:
011 1544718686,
011 1544703839,
011 1544214581