La diabetes tipo 2 es una alteración metabólica caracterizada por presentar niveles de glucosa en sangre más altos de lo normal que no aparece de repente. Muchas personas atraviesan una fase previa conocida como prediabetes, pero que suele pasar desapercibida.
La prediabetes se caracteriza por presentar niveles de glucosa en sangre superior a los considerados normales, pero sin alcanzar los valores necesarios para diagnosticar una diabetes tipo 2, por lo cual, detectarla a tiempo es clave para frenar su progresión y reducir futuras complicaciones.
Según especialistas del Hospital Clínic Barcelona, la prediabetes constituye una fase de riesgo para desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular, por lo que su identificación precoz es esencial para abordarla cuanto antes. A diferencia de otras alteraciones metabólicas, no presenta síntomas específicos y la única manera de detectarla es mediante análisis de sangre que incluya la determinación en glucosa.
En tanto, algunas señales como el aumento repentino de sed y frecuencia urinaria, la fatiga o la visión borrosa pueden indicar que la prediabetes progresó a una fase de diabetes sintomática y los expertos advierten que, sin intervención, entre el 25% y el 70% de las personas con prediabetes acabarán desarrollando diabetes tipo 2 en los años siguientes.
El primer paso es conocer los factores de riesgo que pueden ayudar a determinar si debe o no someterse a una prueba de detección de la afección. Sin esas pruebas, los primeros signos de resistencia a la insulina pueden ser difíciles de identificar: “Los síntomas asociados con la diabetes tipo 2 como el aumento de la cantidad de orina, no necesariamente aparecerán con la prediabetes”, señaló la endocrinóloga de Yale Medicine Anika Anam.
Con frecuencia, la prediabetes se asocia a otras alteraciones como la obesidad, la hipertensión arterial o las alteraciones del colesterol y los triglicéridos, un conjunto de factores que se conoce como síndrome metabólico. Esta combinación explica la mayor predisposición a desarrollar complicaciones cardiovasculares que presentan estas personas, un riesgo que existe incluso antes de que aparezca la diabetes.
Para prevenir la evolución a diabetes 2, los especialistas recomiendan modificar el estilo de vida:
Diversos estudios demostraron que intervenir en esta etapa puede reducir a más de la mitad el riesgo de desarrollar diabetes. Dado que no existen fármacos específicos para corregir las cifras de glucosa en personas con prediabetes, el cambio de hábitos es la intervención más común y efectiva.
El seguimiento médico es fundamental en cualquier momento de la evolución de la prediabetes: permite valorar su progresión y adoptar medidas preventivas que pueden cambiar el pronóstico a largo plazo.