El escándalo en torno al juez de la Cámara Penal de San Isidro, Ernesto Anastasio García Maañón (77), sumó un capítulo luego de que salieran a la luz las crudas declaraciones y los audios de la secretaria que lo denunció por acoso sexual y amenazas.
Para evitar “escenarios de intimidación”, la Justicia penal ordenó el secuestro inmediato de todo su armamento.
A las 7.50 del 21 de mayo, efectivos de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con el apoyo táctico del Grupo Halcón, irrumpieron en la vivienda de García Maañón, ubicada en la calle Margaritas 3371, en el exclusivo Barrio El Cazador de Belén de Escobar.
El juez, que renunció por el escándalo y enfrenta un pedido de jury en la Secretaría de Enjuiciamiento de la provincia de Buenos Aires, es instructor de tiro. El gobernador Axel Kicillof todavía no aceptó ni rechazó la dimisión.
Cuando irrumpió la policía, García Maañón estaba en su casa y dijo que tenía el armamento en la caja fuerte. Después de comunicarse por celular con su hijo para localizar la llave, el juez abrió la caja fuerte delante de los agentes.
La orden judicial, firmada bajo la carátula de “Amenazas agravadas y otros”, consistía en el decomiso de armas de fuego de grueso calibre y alto poder de fuego.
Una de las tantas armas incautadas en el domicilio del juez de San Isidro, Ernesto García Maañón (Fuente: expediente judicial).
Una de las tantas armas incautadas en el domicilio del juez de San Isidro, Ernesto García Maañón (Fuente: expediente judicial).
En el interior de la caja fuerte, el personal policial incautó las siguientes armas:
Si bien la orden original del Juzgado de Garantías Nro. 1 de San Isidro contemplaba el secuestro de un total de nueve armas detalladas previamente por los registros oficiales del ente regulador (ex RENAR), la requisa por el resto de las habitaciones del chalet arrojó resultado negativo.
Una de las tantas armas incautadas en el domicilio del juez de San Isidro, Ernesto García Maañón (Fuente: expediente judicial).
García Maañón exhibió una nota digitalizada remitida a la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), con la que justificó que las cuatro armas restantes listadas en la orden judicial habían sido vendidas y transferidas legalmente hace más de dos décadas, entre los años 2001 y 2006. Las armas que ya no estaban en su poder incluían:
El fiscal interviniente de la UFI de Tigre, José Amallo, dispuso el traslado del armamento secuestrado para su peritaje y custodia.
Una de las tantas armas incautadas en el domicilio del juez de San Isidro, Ernesto García Maañón (Fuente: expediente judicial).
G.S., la secretaria de García Maañón declaró en diciembre pasado ante la Justicia y dio detalles de las escenas que vivió. Dijo que el juez la intentó besar a la fuerza y le tocó la cola.
Una de las tantas armas incautadas en el domicilio del juez de San Isidro, Ernesto García Maañón (Fuente: expediente judicial).
La secretaria ratificó la primera denuncia, de agosto último, en la que incluyó chats y audios. A fin de año, además, detalló los momentos más traumáticos que, dijo, vivió junto a García Maañón.
“Lo noté que estaba en una postura juvenil, como excitado”, denunció. “Salió de su escritorio, me detuvo en el medio del despacho, me ordenó que cerrara la puerta y en forma confianzuda me preguntó: ¿Cómo estás?“, relató G.S. sobre la invitación a cenar a Rosa Negra que terminó con una escena de acoso.
“Con su mano y brazo me envolvió a la altura de la cintura y con fuerza llevó mi cuerpo muy cerca del suyo, quedando de esta forma cara a cara, como con intenciones de darme un beso o de una situación muy íntima. Al bajar yo el rostro para evitar que me besara, es cuando me desliza la palma completa de su mano derecha desde la cintura hacia mi cola, por el medio, tocándomela y haciendo un poco de presión, como intentando acercar más mi cuerpo al suyo, ante lo cual di unos pasos hacia atrás. Entonces él me mira como sorprendido, a lo que yo le pregunto: ‘¿Pasó algo?’. Él me respondió: ‘Solo quería verte’. Yo le contesté: ‘Bueno, ya me vio’. Haciéndose el desentendido y como si nada hubiese pasado, me habló de trabajo, pero yo estaba en blanco. Por el estado de shock no escuché nada de lo que me dijo", declaró.
La mujer contó que en un momento de la charla, el magistrado le pidió: “Dame la dirección de tu casa para que te pase a buscar”.
G.S. relató las situaciones en las que, ante “la insistencia” del juez, ella buscaba evadirlo. Una de ellas fue un asado que García Maañón organizó en su casa con otros funcionarios y empleadas del juzgado.

Los chats del juez de San Isidro fueron incorporados a la causa. Fuente: TN.
La secretaria contó que no quería asistir para no mezclar lo laboral. “Lindo, tomamos mucho”, declaró que le dijo el juez y también una compañera que sí aceptó ir. G.S. no fue: “Todo esto me causó un terrible malestar, tal fue así que me enfermé, levanté fiebre con placas en la garganta y estuve con antibióticos, por lo que no concurrí“.
G.S. estuvo con licencia psiquiátrica por el cuadro de ansiedad que expuso después de los hechos que denunció y que involucran no solo a un funcionario, sino a un verdadero peso pesado del poder judicial de San Isidro.

Ernesto García Maañón presidió el sorteo del nuevo tribunal del caso Maradona. (Foto: Clarín)
“Comencé a tener palpitaciones, temblores, sudoración excesiva cuando me encontraba frente a García Maañón, no podía manejarlo”, dijo G.S., según pudo saber TN de la declaración ante el fiscal José Amallo.
La secretaria del juez también dio más detalles del momento en que se sintió amenazada con un arma.
“García Maañón me dijo que me sentara frente a su escritorio, lo cual hice. Le entregué la resolución en cuestión, la cual leyó rápidamente e ignorando mi presencia, o apenas la leyó. La tiró arriba del escritorio de manera despectiva. Inmediatamente, haciendo caras, se levantó de su silla y abrió el cajón derecho de su escritorio, del cual extrajo un arma de fuego", relató.
En ese sentido, agregó: “Para mí se trataba de una Glock negra, estimo que de nueve milímetros, a la cual le colocó el cargador, le sacó el seguro o se lo puso, no sé bien qué hizo porque enseguida bajé la mirada, pero sí escuché el ruido".
En esa misma línea, detalló: “Entonces realizó un movimiento con dicho adminículo, de forma tal que llegó a pasármelo cerca de mi rostro. Esto fue con la punta de la pistola hacia mí. No fue un movimiento rápido ni lento, sino que con el mismo lo que intentó fue mostrarme el arma deliberadamente de manera cercana a mi rostro".
“Su obrar me infundió temor, no podía creer lo que acaba de ocurrir, me quedé helada por haber visto el caño del arma pasar cerca de mi rostro. Que él guardó la pistola en su cintura, creo que en la parte de atrás, salió del escritorio, tomó un bolso y dijo: ‘me retiro’“, cerró.
En la primera denuncia, en agosto, G.S. sumó chats y audios a la causa. Se trata de 156 audios que su abogado Juan Saucedo acercó a la Justicia. Los puntos más destacados de la denuncia contra García Maañón: