La justicia de Santa Fe condenó a tres años y medio de prisión a una mujer luego de encontrarla culpable por amenazas intimidatorias contra la familia de Ángel Di María, en marzo de 2024, en la previa de su regreso a Rosario Central.
Se trata de Sara Gutiérrez, quien reconoció su participación en un plan de una facción de la barra brava de Newell’s para frustrar la llegada del futbolista al club rosarino.
Un grupo de sicarios disparó contra una estación de servicio y dejó una amenaza para Ángel Di María. (Foto: @belpoliciales)
El Ministerio Público de la Acusación (MPA) comunicó que se condenó a Gutiérrez a la pena de tres años y seis meses de prisión efectiva por ser coautora de los delitos de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego y por ser anónimas, intimidación pública agravada y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
La secuencia sucedió en la madrugada del 25 de marzo de 2024, momento en el que se rumoreaba la llegada del campeón mundial a Rosario Central. La investigación permitió dilucidar que los acusados se acercaron hasta el country Miraflores, en la ciudad de Funes, y dejaron una nota con una amenaza contra familiares del futbolista.

La amenaza que recibió la familia Di María en su casa en Rosario. (Foto: TN).
El medio La Capital destacó que el plan surgió por parte de Alejandro “Rengo” Ficcadenti, quien le pidió a Sergio “Bebe” Di Vanni, referentes de una facción disidente de la barra Leprosa, que contratara a un grupo de delincuentes para atemorizar a Di María y así evitar su regreso a Central.
Según se explicó, “el objetivo final era presentar esta decisión como un logro para asumir el liderazgo de la barra brava de Newell’s con el apoyo de Ariel Máximo “Guille” Cantero, jefe de Los Monos”.

El mural vandalizado de Ángel Di María en el club El Torito de Rosario. (Foto: @Rosariotres)
Con el registro de las cámaras de seguridad se pudo constatar que los implicados iban a bordo de un auto Renault Megane gris. Los acusados fueron detenidos días después y se pudo determinar que, para concretar las intimidaciones, cobraron $4 millones.
Dicha amenaza ocurrió en el denominado mes del terror en Rosario, donde varios trabajadores fueron asesinados por bandas narcos con el objetivo de infundir terror en los vecinos.