Mientras Carlos Beltrán, el joven cordobés que denunció haber sido secuestrado y torturado sigue recuperándose de las graves heridas, la Justicia ordenó nuevas detenciones que dieron un vuelco al caso: entre los arrestados está Magalí Beltrán, la hermana de la víctima.
La medida fue dispuesta por la fiscal Juliana Companys, a cargo de la investigación, quien también ordenó detener a un primo de Carlos y a dos excuñados de la familia.
Todos están acusados de haber participado en el incendio de la casa ubicada en barrio La Calera, el mismo lugar donde, según la causa, el joven habría sido retenido en contra de su voluntad, golpeado y torturado.
Con estas incorporaciones, el caso ya suma ocho detenidos. Sin embargo, no todos enfrentan las mismas acusaciones.
Cuatro de ellos están imputados por la presunta privación ilegítima de la libertad y las lesiones sufridas por Beltrán, mientras que los restantes son investigados por el incendio de la propiedad y por los incidentes ocurridos durante los operativos policiales.
En tanto, Carlos ya salió de terapia intensiva y permanece internado en una sala intermedia del hospital local. Aunque su evolución es favorable, sigue bajo seguimiento médico debido al traumatismo de cráneo que sufrió y a las secuelas psicológicas que dejó el violento episodio.
La detención de Magalí Beltrán sorprendió porque apenas unas horas antes había encabezado una movilización frente a los Tribunales de Villa María junto al resto de la familia.
Allí reclamó que todos los responsables fueran detenidos y sostuvo que el ataque contra su hermano fue una verdadera tortura. Además, rechazó la versión que indicaba que el conflicto se originó por el robo de un celular y aseguró que el teléfono pertenecía a Carlos.
Ahora, la joven pasó de ser una de las voces más visibles del reclamo familiar a quedar detenida por una causa paralela que investiga el incendio de la casa donde presuntamente ocurrió la agresión.

Un incendio en una casa en Villa María fue lo que destapó la brutal agresión. (Foto: gentileza ElDoce)
La reconstrucción sostiene que Carlos Beltrán se reunió a tomar alcohol con cuatro conocidos en la casa del principal acusado. En ese encuentro surgió una situación vinculada a un celular, que todavía no fue esclarecida del todo.
Mientras una hipótesis indica que Beltrán fue acusado de haber robado el aparato, su familia sostiene exactamente lo contrario: que intentaron quitárselo por la fuerza y que la brutal agresión se desató cuando él se negó a entregarlo.
Desde la fiscalía señalaron que los agresores golpearon al joven entre varios hasta dejarlo inconsciente. Un vecino habría intentado intervenir, aunque finalmente los acusados abandonaron el lugar y avisaron a la familia para que fueran a buscarlo.
La madre de Carlos, Mónica, relató que su hijo salió el sábado a la noche a un cumpleaños y después fue invitado a la casa de uno de los detenidos. Al día siguiente, al notar que no volvía, comenzó a buscarlo.
Cerca del mediodía del domingo, una pareja llegó corriendo a su casa para avisarles que el joven estaba retenido. “Por favor, hay un lugar donde está tu hijo. Toda la gente lo quiere sacar de la casa pero no le permiten salir. Lo tienen secuestrado, lo daban por muerto”, recordó que le dijeron.
Cuando su esposo y su hija llegaron al domicilio encontraron una escena que, según describieron, era “horrorosa”.
La mujer aseguró que su hijo presentaba heridas en todo el cuerpo, cortes en la cabeza y en las manos, además de múltiples golpes provocados con objetos contundentes.
“Era sangre, era horror lo que se veía ahí. Estaba en el fondo de la casa, en un charco de sangre, más muerto que vivo”, relató.