Los jueces ponderaron los informes del Cuerpo Médico Forense y de psicólogos que acreditaron que el encierro en prisión, sumado al régimen de protección al que fue sometido tras convertirse en imputado colaborador, generó en Uberti un cuadro de “terror subjetivamente verosímil”, angustia, pesadillas e hipervigilancia constante.
El fiscal Mario Villar dictaminó a favor del beneficio, tras considerar que la permanencia en Ezeiza comprometía seriamente su salud y que el Hospital Penitenciario no podía garantizar un tratamiento adecuado. Los jueces destacaron que el protocolo de resguardo al que fue sometido se transformó, en los hechos, en un régimen de “trato cruel, inhumano y degradante” por el aislamiento casi absoluto al que quedó expuesto.
La medida permite que Uberti continúe cumpliendo la condena bajo arresto domiciliario, sujeto a control electrónico, mientras recibe atención médica acorde a sus patologías crónicas e irreversibles, que incluyeron descompensaciones severas y un incremento en la medicación psiquiátrica por insomnio y depresión.
El fallo de Casación no altera su calidad de imputado colaborador ni lo exime de las obligaciones procesales derivadas de sus declaraciones en el expediente de los Cuadernos.
La valija de Antoni Wilson
Uberti quedó detenido en la cárcel federal de Ezeiza en febrero de este año por el caso de la valija de Guido Antonini Wilson.
La determinación llegó luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejara firme la condena a cuatro años y medio de prisión efectiva contra el extitular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI).
El exfuncionario K había sido condenado por haber intervenido en la entrada ilegal de un maletín con 790.550 dólares en agosto de 2007. Ese maletín era trasladado por el empresario venezolano, quien a casi 20 años del hecho sigue prófugo.
Antonini Wilson había llegado a Aeroparque en un vuelo privado, facturado a la empresa con participación estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa).
En el mismo vuelo iban Uberti, su entonces secretaria privada Victoria Carolina Bereziuk; el presidente de Enarsa, Exequiel Omar Espinosa; y otros cinco ciudadanos venezolanos vinculados a la petrolera venezolana PDVSA, en el marco de la gestión de contratos para la construcción de una planta regasificadora en la Argentina, vinculada al trabajo de Enarsa.
El dinero oculto en la valija fue detectado con un escáner operado por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, en un contexto en el que, según se acreditó, se mostró reticente al control en función de lo avanzado de la hora.
