El fenómeno atraviesa incluso a quienes respaldan al Gobierno. Entre los votantes oficialistas, el 70,2% afirma que su salario pierde frente a la inflación, mientras que entre quienes se identifican con la oposición ese porcentaje asciende al 96,6%.
Las diferencias son marcadas según la autopercepción de clase social. Entre quienes se consideran de clase alta, apenas el 11,8% reconoce quedarse sin ingresos antes del día 20. En la clase media, ese porcentaje asciende al 43%, mientras que entre quienes se identifican como clase baja llega al 86,1%.
Crece la desconfianza sobre la inflación oficial
El informe también revela un alto nivel de escepticismo respecto de las estadísticas oficiales. El 68,8% de los encuestados considera que el índice de inflación publicado por el INDEC no refleja el aumento de precios que percibe en su vida cotidiana. Entre quienes se consideran de clase baja, ese nivel de desconfianza se acerca al 84%.
A su vez, el 55,1% cree que "lo peor está por venir" en materia económica, mientras que solo el 24% considera que la etapa más difícil ya quedó atrás.
La percepción también cambia según la identificación política. Entre los votantes de Javier Milei, el 55,4% sostiene que lo peor ya pasó, mientras que entre quienes apoyan a la oposición apenas el 3,4% comparte esa visión.

Qué pasa con los ingresos en Argentina, según Zentrix
La corrupción desplazó a la economía como principal preocupación
Al consultar de manera espontánea cuál es el principal problema del país, la corrupción aparece en primer lugar, seguida por la figura de Javier Milei y luego por la economía.
Cuando la pregunta se formula con opciones predeterminadas, la corrupción también encabeza el ranking de preocupaciones con 51,3%, seguida por los ingresos y salarios (48,2%) y la incertidumbre económica (37,1%).
Pese al deterioro económico reflejado en el estudio, la imagen del Gobierno mostró un leve cambio respecto de los meses anteriores. La desaprobación de la gestión de Javier Milei descendió de 61,2% en mayo a 56,6% en junio, mientras que la aprobación pasó de 32,2% a 33,2%, interrumpiendo una tendencia negativa que se había mantenido durante cuatro meses consecutivos.
Según el análisis de la consultora, el freno en la caída de la imagen presidencial no responde todavía a una mejora en la situación económica, sino a que una parte importante de la sociedad habría incorporado el ajuste como parte del escenario actual.