El miércoles por la noche, tras el triunfo de Argentina frente a Inglaterra, el presidente Javier Milei mantuvo una conversación con el titular de la FIFA, Gianni Infantino. Si bien el mandatario ya había recibido la invitación oficial para asistir a la final del Mundial, el eje del diálogo estuvo centrado en la polémica generada por la bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» que exhibieron los jugadores tras el encuentro.
Según trascendió desde el entorno presidencial, Infantino habría transmitido inquietudes del Gobierno británico por la presencia de esa bandera, aunque aclararon que la conversación se desarrolló en buenos términos. Además, Milei comentó a sus colaboradores que también hablaron sobre la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La discusión tomó mayor relevancia luego de las declaraciones de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien antes del partido afirmó que «Las Malvinas son argentinas es un mensaje político». Sus dichos generaron malestar dentro del Gobierno y, según trascendió, la funcionaria evitará realizar declaraciones públicas hasta después de la final, mientras continúa coordinando el operativo de seguridad.
En la Casa Rosada buscaron dejar en claro la postura oficial respecto a la soberanía de las islas y evitar que el debate político opaque el clima previo al partido decisivo.

Mientras tanto, el Gobierno trabaja intensamente en el operativo para recibir al plantel de Lionel Scaloni una vez finalizado el Mundial. Independientemente del resultado frente a España, se espera una multitudinaria convocatoria para acompañar a los campeones o subcampeones en su regreso al país.
La experiencia vivida tras la consagración en Qatar 2022, cuando más de cinco millones de personas colmaron las calles de Buenos Aires, obliga a extremar las medidas de seguridad para evitar inconvenientes.
Durante la reunión de la mesa política del Gobierno se analizaron distintas alternativas para organizar los festejos. Incluso trascendió que Javier Milei, quien mantiene un diálogo con Lionel Scaloni, ofreció utilizar la Casa Rosada como escenario para las celebraciones.
Sin embargo, desde el área de Seguridad consideran que una concentración masiva en la Plaza de Mayo podría representar un riesgo logístico, por lo que también se analiza la posibilidad de montar un escenario en el Obelisco para recibir al plantel.
Las conversaciones entre el Gobierno y la AFA continúan de manera indirecta. Según trascendió, Claudio «Chiqui» Tapia evita mantener contactos políticos directos con funcionarios nacionales, mientras equipos técnicos de ambas partes avanzan en la organización del operativo.
Una fuente vinculada a la planificación aseguró que la decisión final dependerá exclusivamente del plantel: «Cuando termine el partido, los jugadores decidirán cómo quieren ser recibidos y eso será respetado». Entre las alternativas que siguen en análisis figura una presentación pública en el Obelisco durante la mañana del martes.