La sede de la Federación Surcoreana de Fútbol (KFA) se convirtió en el epicentro de una investigación policial sin precedentes tras una redada coordinada por la Agencia de Policía Metropolitana de Seúl, que busca esclarecer acusaciones de manipulación en el proceso de nombramiento del exseleccionador nacional Hong Myung-bo. Según informó la agencia estatal Yonhap, agentes irrumpieron en las oficinas centrales de la federación en Cheonan, a unos 90 kilómetros de Seúl, y en la sede administrativa de la capital. Durante el operativo, incautaron expedientes, teléfonos móviles y ordenadores de altos cargos.
De acuerdo con KBS News, la Unidad de Investigación de Delitos Financieros ejecutó órdenes de registro e incautación con cargos que incluyen obstrucción a la actividad empresarial. La policía investiga si hubo injerencia indebida por parte de la KFA y otras entidades en la designación de Hong Myung-bo, quien asumió el cargo en 2024 y fue apartado tras la reciente eliminación de la selección surcoreana en la fase de grupos del Mundial de la CONCACAF disputado en Estados Unidos, México y Canadá.
La controversia resurgió dos años después del inicio de las pesquisas, que comenzaron tras una denuncia presentada contra el propio Hong Myung-bo por cargos que incluyen coacción, intimidación y abuso de confianza. Según Yonhap, el exentrenador fue citado a declarar como sospechoso el pasado 4 de marzo. Además, la policía interroga al entonces presidente de la KFA, Chung Mong-kyu, y al exdirector técnico Lee Im-saeng, señalados como posibles responsables de una intervención irregular en el proceso de elección.
En declaraciones recogidas por Yonhap, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, expresó su descontento con la actuación de la federación tras la eliminación del equipo nacional: “No solo me ha sorprendido este resultado inesperado, sino que lo considero francamente absurdo”. En su mensaje, publicado en la red social X, el mandatario añadió: “Ha decepcionado a los ciudadanos, y parece deberse a deficiencias en la organización y en los recursos humanos”, señalando directamente a la gestión de la KFA.
El ambiente dentro de la federación, según relató el medio coreano Khan, oscila entre la desorientación y la resignación. “Era inevitable”, comentó un empleado, mientras otro admitió: “El trabajo se acumula y el ambiente organizacional sigue siendo caótico. Todos están nerviosos”. Las constantes exigencias de documentación por parte de las autoridades y de legisladores tras la reciente audiencia parlamentaria incrementaron la presión sobre el personal administrativo.
Según las reconstrucciones de los medios locales, las acusaciones contra la cúpula de la KFA y la figura de Hong Myung-bo salieron a la luz en 2024, aunque la investigación quedó estancada hasta el fracaso del equipo nacional en el Mundial de la CONCACAF. La renuncia de Chung Mong-kyu antes del comienzo del torneo y la posterior dimisión de Hong no lograron apaciguar la crítica pública ni detener la ofensiva judicial. Fuentes del entorno futbolístico citadas por Khan aseguraron que algunos miembros del personal de la asociación que participaron en el proceso de selección también han sido interrogados como testigos.
Dentro y fuera de la KFA persisten dudas sobre la naturaleza del presunto delito. “Existe escepticismo sobre si el nombramiento del exentrenador Hong puede considerarse un delito, incluso si hubo algunas irregularidades procesales”, reflejó Khan. La policía, por su parte, todavía no ha llegado a una conclusión tras casi dos años de pesquisas. Aun así, el daño a la imagen de la organización ya es tangible.
La investigación de la Agencia de Policía Metropolitana de Seúl sobre la Federación Surcoreana de Fútbol continúa y, de prolongarse, podría afectar de manera considerable las operaciones administrativas de la entidad, según destacaron tanto Yonhap como KBS News y Khan.