El viaje que lo cambió todo
El rol de Jorge Messi adquirió una dimensión trascendental a finales de la década de 1900, cuando las puertas en Argentina comenzaron a cerrarse debido al costo del tratamiento de la hormona de crecimiento que Lionel necesitaba. Ante la negativa de los clubes locales para costearlo, Jorge tomó la decisión más arriesgada de su vida: cruzar el Atlántico con un niño de 13 años lleno de de ilusiones y una valija cargada de incertidumbre.
Su persistencia ante la directiva del Fútbol Club Barcelona, que derivó en el ya mítico contrato firmado en una servilleta de papel por Charly Rexach, cambió la historia del deporte mundial. Jorge no solo consiguió el tratamiento para su hijo, sino que sacrificó la cotidianidad de su vida en Rosario, dividiendo a la familia para acompañar a Leo en su adaptación en La Masía.
A medida que el talento de Lionel explotaba en el Camp Nou, Jorge Messi asumió formalmente las riendas de su carrera a través de la empresa Leo Messi Management. Manejó contratos de patrocinio, extensiones de convenios futbolísticos y la compleja ingeniería financiera que rodea a una superestrella global.
Su gestión no estuvo exenta de tormentas, incluyendo los mediáticos escrutinios de la hacienda española y las feroces críticas que llovían sobre su hijo durante las épocas de sequía con la Selección Argentina. En cada uno de esos pasajes, Jorge optó por un perfil mediático bajo, casi subterráneo, prefiriendo ser el escudo que absorbía los impactos para que su hijo solo tuviera que preocuparse por jugar al fútbol.
En los últimos años, con la consagración absoluta de Lionel en el Mundial de Qatar y su posterior mudanza a los Estados Unidos para jugar en el Inter Miami, a Jorge se lo vio disfrutar de una etapa mucho más relajada. Ya no con la tensión del mánager que cuida cada centavo o cada palabra, sino con el orgullo del padre que ve la obra terminada.