16/08/2026 - Edición Nº649

Política

Malvinas

Malvinas, un mes después de la bandera: un megaproyecto salmonero pone en alerta a las islas

11:53 | Un proyecto para instalar 16 piscifactorías y producir hasta 50.000 toneladas de salmónidos por año divide a los habitantes del archipiélago y ya generó un pedido de referéndum. Los cuestionamientos apuntan al impacto ambiental y vuelven a poner en discusión quién decide sobre los recursos naturales de las islas.



Un mes después de la imagen de la Selección argentina con la bandera que decía “Las Malvinas son argentinas”, el archipiélago vuelve a quedar en el centro de la escena. Esta vez, por un megaproyecto salmonero que divide a los habitantes de las islas y que ya provocó un pedido de referéndum. El debate ambiental vuelve a poner sobre la mesa una cuestión más profunda: quién decide sobre los recursos naturales de un territorio cuya soberanía es reclamada por la Argentina.

Pero mientras aquella bandera se convertía en símbolo, en las islas se desarrolla otra controversia, mucho más concreta y con consecuencias potencialmente enormes. Según pudo saber A24.com, la discusión gira alrededor de un megaproyecto de salmonicultura impulsado por Unity Marine, una sociedad integrada por la pesquera local Fortuna y la compañía danesa F-Land ApS. La iniciativa contempla instalar 16 piscifactorías a cielo abierto y alcanzar una producción de hasta 50.000 toneladas de salmónidos por año. De concretarse, sería uno de los mayores desarrollos industriales costeros de la historia de las islas.

Sus impulsores sostienen que el proyecto puede generar inversión, actividad económica y empleo. Según la información difundida por medios británicos, el emprendimiento podría representar alrededor del 11% del PBI de las islas y generar 133 puestos de trabajo. Pero el proyecto tiene un fuerte frente opositor.

 

Un proyecto millonario que genera resistencia

La organización Salmon Free Falklands reclama que los habitantes sean consultados mediante un referéndum antes de avanzar. El argumento central es que todavía no existen certezas científicas suficientes sobre el impacto que tendría una actividad de semejante escala sobre el ecosistema marino.

Los cuestionamientos no son menores. Los opositores advierten sobre los residuos generados por las granjas, su posible impacto sobre los bosques de algas y, especialmente, sobre las zonas de desove del calamar loligo, uno de los recursos pesqueros fundamentales para la economía de las islas. Especialistas también cuestionaron la falta de estudios independientes y de una determinación rigurosa de la capacidad de carga del ecosistema.

El antecedente judicial y el debate por los recursos de Malvinas

El antecedente judicial también resulta significativo. Las autoridades isleñas habían rechazado el proyecto en 2022, pero la empresa obtuvo posteriormente un fallo que anuló aquella decisión por considerar que no había existido una consulta previa adecuada. Ahora se abrió un proceso de información pública para evaluar la viabilidad de la actividad.

Desde el gobierno de las islas buscan despegarse, al menos por ahora, de una decisión definitiva. La administración sostiene que no está ni a favor ni en contra de la salmonicultura y que los estudios pretenden analizar los distintos escenarios posibles.

La discusión podría parecer, a primera vista, exclusivamente ambiental. Pero en Malvinas casi ninguna discusión sobre el territorio, sus aguas o sus recursos naturales puede desprenderse completamente del conflicto de soberanía.