Por qué la Justicia responsabilizó a Ferrovías
El autor del robo, Diego Retamar, fue detenido a pocos metros del lugar y posteriormente condenado en la causa penal. Sin embargo, Ferrovías sostuvo que el ataque constituía un hecho fortuito ajeno a su responsabilidad.
La Cámara rechazó ese argumento y concluyó que la empresa debía responder civilmente por sus propios incumplimientos.
Los jueces fundamentaron la decisión en tres puntos principales:
- El delincuente viajaba como pasajero: no podía ser considerado un tercero completamente ajeno al contrato de transporte.
- El robo era un riesgo previsible: la empresa debía adoptar medidas razonables para evitar que un episodio de inseguridad derivara en una caída desde el tren.
- La responsabilidad de Ferrovías es independiente: la condena penal del agresor no elimina la obligación de la prestataria de garantizar un viaje seguro.
Además, el tribunal recordó que el transporte ferroviario implica una obligación de resultado, es decir, la empresa debe trasladar al pasajero sano y salvo hasta su destino.
Las fallas de seguridad que fueron determinantes
Durante el juicio quedó acreditado que la formación presentaba varias deficiencias en materia de seguridad.
Entre ellas, la Cámara destacó:
- Las puertas permanecían abiertas mientras el tren estaba en movimiento.
- El guarda despachó la formación sin verificar el cierre de los accesos.
- No había custodia policial preventiva en ese horario, ya que las brigadas comenzaban su servicio recién por la noche.
Para los magistrados, si las puertas hubieran permanecido cerradas, el empujón del ladrón no habría provocado la caída de la pasajera.
La indemnización de casi $200 millones
La víctima quedó con una incapacidad física cercana al 92% y una incapacidad psicológica del 50%, secuelas que motivaron una revisión del monto indemnizatorio fijado en primera instancia.
La Cámara elevó los principales rubros de la reparación:
- Secuelas físicas y psicológicas: de $57 millones a $95 millones.
- Daño moral: de $30 millones a $65 millones.
- Gastos médicos y traslados: de $5 millones a $8 millones.
- Prótesis, tratamientos y asistencia futura: de $13,6 millones a $31 millones.
De esta manera, la indemnización total pasó de $105,9 millones a $199,3 millones, monto al que se le deberán sumar los intereses acumulados desde el día del accidente, ocurrido en marzo de 2015.